El LSD podría ayudar a tratar algunas enfermedades mentales

Pequeñas dosis de LSD promueven la interacción social en ratones, lo que es equivalente a la empatía y el comportamiento social en humanos, por lo que se podría usar para tratar trastornos mentales como el alcoholismo o los TEA.
Escrito por: Natalia Castejón

28/01/2021

LSD podría tratar trastornos mentales

La dietilamida del ácido lisérgico, conocida como LSD, es una droga psicodélica que se puso de moda en la década de 1970. Ahora, un estudio realizado por miembros de la Universidad McGill (Canadá) ha descubierto que este tipo de sustancia puede ayudar a tratar algunas enfermedades psiquiátricas, como el alcoholismo o la ansiedad.

La investigación que ha llegado a esta conclusión se ha publicado en la revista PNAS y ha sido realizado en pruebas con ratones, a los que se les administró una pequeña dosis de LSD durante siete días. Los resultados tras ese tiempo mostraron que la sociabilidad de los animales había aumentado, algo que, según explican, es equivalente al comportamiento social y la empatía en humanos.

El LSD en bajas dosis podría aumentar la conexión con el mundo y la sensación de ser miembro de una gran comunidad en las personas con trastornos mentales

“Este aumento de la sociabilidad se produce porque el LSD activa los receptores de serotonina 5-HT 2A y los receptores de AMPA, que es un receptor de glutamato, los principales neurotransmisores excitadores del cerebro, en la corteza prefrontal, y también activa una proteína celular llamada mTORC1”, explica Danilo De Gregorio, primer autor del estudio.

Un posible avance para tratar el autismo

Estos tres factores juntos hacen que los ratones muestren una mayor interacción social, pues parece ser que el efecto conductual de la droga aumenta la conexión con el mundo y la sensación de ser parte de una gran comunidad. Además, Nahum Sonenberg, otro de los autores, destaca que el LSD ha demostrado ser capaz de activar las sinapsis excitadoras del complejo proteico mTORC1, que está desregulado en las enfermedades que se caracterizan por dificultades sociales, como el trastorno del espectro autista (TEA).

En este ensayo se ha utilizado la optogenética, una técnica que consiste en introducir genes de proteínas sensibles a la luz en algunos tipos de células cerebrales para poder monitorear y controlar la actividad de este órgano mediante señales luminosas. Con este método observaron que cuando la excitación en la corteza prefrontal se desactivaba, el efecto prosocial del LSD era anulado, resaltando la importancia que tiene esta región del cerebro en la modulación de los efectos conductuales del LSD.

Por tanto, estos compuestos alucinógenos pueden ayudar a comprender mejor la farmacología y la neurobiología del comportamiento social para desarrollar nuevos fármacos seguros para el tratamiento de los trastornos mentales pues, tal y como explica Gabriella Gobbi, coautora principal, “la interacción social es una característica fundamental del comportamiento humano”.

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