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Comer sardinas ayuda a reducir el riesgo de diabetes en mayores

Las proteínas que contienen las sardinas, y en general todos los pescados azules, podrían reducir hasta un 50% los nuevos casos de diabetes en mayores, además de evitarles enfermedades cardiovasculares.
Escrito por: Natalia Castejón

01/03/2018

Sardinas

Tomar una o dos veces a la semana pescado azul tiene beneficios para los mayores.

Tomar sardinas al menos dos veces a la semana podría ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 en las personas de la tercera edad que sufren prediabetes –es decir, que están en riesgo de sufrirla–, gracias a su contenido en proteínas. Este ha sido el hallazgo de un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) tras poner en marcha el proyecto Comer bien, envejecer mejor.

En el estudio han contado con la participación de 200 personas mayores de 65 años y diagnosticadas con prediabetes, que fueron divididas en dos grupos; la mitad de ellas siguió una dieta indicada para prevenir la diabetes, basada en un mayor aporte de fibra y una disminución de los azúcares, y el resto, además de este tipo de alimentación, también añadieron sardinas al menú semanal, durante un periodo de un año.

Más colesterol bueno y menos presión arterial

Los resultados mostraron que se redujo el riesgo de desarrollar diabetes. En general, hubo un 34% menos de casos diagnosticados, una reducción que fue más notable en el colectivo que además tomaba sardinas, ya que en este grupo hubo un 50% menos de nuevos afectados por esta patología endocrina.

Los adultos mayores que consumieron sardinas redujeron factores de riesgo cardiovascular como la presión arterial o la resistencia a la insulina

Además, aquellos que consumían este pescado presentaron menor resistencia a la insulina, una presión arterial más baja, y niveles elevados de la hormona antiinflamatoria adiponectina y de colesterol HDL (el ‘bueno’). Su nivel de omega 3 –concretamente EPA y DHA– también aumentó, lo que se asocia a menor riesgo cardiovascular, mientras que el de omega 6 se redujo, un hecho que favorece la proporción entre ambos ácidos grasos, y se traduce en mejoras para la salud como prevención de la obesidad, la aterosclerosis y la diabetes tipo 2.

Ramon Gomis, autor principal del estudio, ha explicado que los mayores podrían disfrutar de estos beneficios consumiendo con regularidad (una o dos veces a la semana) cualquier tipo de pescado azul que sea rico en omega 3, así como peces que contengan el aminoácido llamado taurina, como el salmón o el atún, concluye.

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