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Ejercicio y deporte
Lesiones del tendón de Aquiles
¿Tendría razón Homero en su Ilíada, y el tendón de Aquiles es el punto más débil del hombre más fuerte? La fortaleza y debilidad de este tendón no son un mito. Conoce por qué se lesiona, y cómo prevenirlo.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles

Tratamiento y prevención de las lesiones del tendón de Aquiles

Un fisioterapeuta puede ayudarte a fortalecer la zona adyacente para tratar tu lesión de tendón de Aquiles.

En el caso de las tendinitis y tendinosis del tendón de Aquiles, el tratamiento será similar, y dependerá del tiempo de exposición a la lesión y el consecuente grado de afectación. En líneas generales, se llevará a cabo un tratamiento conservador usando la premisa RICE (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación). Más allá de este protocolo, puede ser aconsejable seguir otras opciones como:

  • Toma de medicamentos no esteroideos a fin de minimizar el dolor y paliar el efecto inflamatorio.

  • Empleo de plantillas ortopédicas; pero debe tenerse en cuenta que estén hechas a medida por profesionales cualificados.

  • El trabajo fisioterapéutico, tanto a la hora de reducir la lesión como de fortalecer la zona adyacente, es recomendable.

  • Es interesante la aplicación de la técnica EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular), que gracias a sus corrientes galvánicas aplicadas sobre el tendón a través de una aguja, favorece la reparación de los tejidos.

Cirugía del tendón de Aquiles

En casos graves como roturas, o tendinitis de larga duración que no remiten, la solución para tratar estas lesiones del tendón de Aquiles pasa por la cirugía. Esta intervención consiste en extirpar el tejido inflamado y eliminar las posibles adherencias y zonas anormales de la vaina. Como en cualquier otra cirugía, la recuperación debe ser de forma progresiva y bajo la supervisión médica.

El tiempo de recuperación estimado es de aproximadamente un mes para las tareas de la vida cotidiana, y para la actividad física se estará a lo dispuesto por el propio paciente y su capacidad de adaptación, aunque no suele ser antes del cuarto o quinto mes cuando pueda volver a correr. La prevención se resume en una buena preparación física muscular de la zona, un calzado adecuado, y un calentamiento acorde al esfuerzo a realizar después.          

Actualizado: 5 de Marzo de 2016

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