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Asocian un aditivo alimentario con más riesgo de obesidad y diabetes

El propionato, un aditivo alimentario común incluido en el pan y otros productos horneados, o en postres lácteos, podría aumentar los niveles de ciertas hormonas asociadas a mayor riesgo de obesidad y diabetes.
Escrito por: Eva Salabert

26/04/2019

Mujer con problemas de obesidad y diabetes

Un nuevo estudio publicado en Science Translational Medicine y que ha combinado datos de un ensayo aleatorizado controlado con placebo realizado en ratones y humanos ha revelado que un aditivo alimentario de uso frecuente, el propionato, puede provocar una serie de procesos metabólicos que generen e hiperinsulinemia, un trastorno que se caracteriza por excesivos niveles de insulina.

Los investigadores –procedentes de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham y de la Mujer (en EE.UU.) y del Centro Médico Sheba en Israel– comprobaron que una exposición diaria a bajas dosis de esta sustancia a largo plazo produjo una ganancia gradual de peso y resistencia a la insulina en los ratones, mientras que los estudios en seres humanos destacaron su potencial contribución al desarrollo de resistencia a la insulina y obesidad.

El propionato ­es un ácido graso de cadena corta que producen de forma natural las bacterias de nuestro intestino, y que se usa como conservante alimentario con la denominación E282, siendo un ingrediente común en el pan y otros productos horneados, en los cereales de desayuno, los postres elaborados con lácteos y huevos, los saborizantes artificiales, la comida destinada a los animales o las bebidas isotónicas.

El incremento de la prevalencia de obesidad y diabetes tipo 2 en los últimos años –que además en el caso de la diabetes se prevé que haya aumentado un 40% en 2040– sugiere que los factores dietéticos –como el consumo de azúcares, grasas poco saludables y alimentos procesados– y ambientales desempeñan un papel muy importante en estos problemas de salud pública, y los científicos ya sospechaban que algunos ingredientes alimentarios que se usan para conservar los alimentos y alargar su vida útil podrían estar contribuyendo a ello.

El propionato podría actuar como un disruptor endocrino

Los autores del nuevo trabajo administraron una dosis de propionato a los ratones que constituía entre el 0,15 y el 0,3% de su dieta (el equivalente a lo que incluye la dieta de una persona en un país occidental) y observaron que se activaba con rapidez el sistema nervioso simpático y que esto desencadenaba el aumento de ciertas hormonas como el glucagón, la norepinefrina y la proteína de unión a los ácidos grasos 4 (FABP4), lo que provocó que los animales produjeran más glucosa a partir de las células del hígado y que, a consecuencia de ello, experimentaran hiperglucemia, una característica típica de la diabetes.

El propionato o conservante alimentario E282 es un ingrediente común en productos horneados, cereales de desayuno, postres lácteos o bebidas isotónicas

A continuación comprobaron la forma en que estos hallazgos se podrían interpretar en el caso de las personas y para ello llevaron a cabo un ensayo doble ciego controlado con placebo en el que participaron 14 individuos sanos que se dividieron en dos grupos de forma aleatoria. A uno de los grupos le suministraron coida con un gramo de propionato como aditivo, mientras que el otro grupo recibió comida con placebo.

También se tomaron muestras de sangre a los participantes antes de comer, a los 15 minutos de la ingesta, y cada 30 minutos a partir de ese momento y a lo largo de cuatro horas. De esta forma encontraron que las personas que habían ingerido propionato presentaban significativos aumentos de norepinefrina, y también de glucagón y FABP4 poco rato después de comer.

Los resultados revelan que el propionato puede comportarse como un disruptor endocrino y elevar potencialmente el riesgo de desarrollar diabetes y obesidad en los seres humanos. Por ello, y a pesar de que este ingrediente alimentario haya sido considerado seguro para el consumo humano por la Agencia Americana del Medicamento (FDA), los investigadores consideran que sus hallazgos justifican que se realicen nuevos estudios sobre él y otras sustancias que puedan usarse como una alternativa en la elaboración de los alimentos.

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