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Algunos envasados de alimentos afectan a la absorción de nutrientes

Los revestimientos de algunos envases de comida enlatada contienen óxido de zinc, un elemento que puede transferirse al alimento e interferir en la absorción de nutrientes en el intestino.
Escrito por: Natalia Castejón

13/04/2018

Alimentos envasados en latas

El revestimiento de cinc podría transferirse al alimento y causar cambios en las microvellosidades del intestino.

Los envases de los alimentos enlatados cuentan con un revestimiento que protege al producto de los microbios y evita su tinción, pero para elaborar algunos de ellos se utiliza óxido de zinc (ZnO), cuyas nanopartículas pueden transferirse al alimento y, de ser ingeridas en exceso, podrían interferir de manera directa en la absorción de los nutrientes y la expresión de las proteínas y los genes en las células intestinales.

Así lo ha descubierto un grupo de investigadores de la Universidad de Binghamton y la Universidad Estatal de Nueva York, ambas en Estados Unidos. En el estudio, que ha sido publicado en la revista Food and Function, se analizaron mediante espectrometría muestras de comida enlatada como el maíz, los espárragos, el atún o el pollo, con la finalidad de conocer qué cantidad del revestimiento se transfería al alimento.

Han descubierto que alimentos enlatados como el maíz o el atún contienen 100 veces más de la cantidad diaria recomendada de cinc

Pérdida o cambio en las microvellosidades intestinales

Los resultados, según explica Gretchen Mahler, una de las autoras de la investigación, indican que los alimentos contenían unas 100 veces más cinc de la cantidad recomendada diaria. Además, estas nanopartículas suelen alojarse en las células del intestino, provocando una pérdida o cambio en las microvellosidades –minúsculas proyecciones que aumentan la superficie capaz de absorber los nutrientes–, lo que hace que el organismo obtenga menos nutrientes.

Otro de los hallazgos revela que una alta dosis de nanopartículas puede tener un efecto proinflamatorio que incrementa la permeabilidad del intestino, por lo que bacterias y otros agentes nocivos podrían atravesarlo y pasar al torrente sanguíneo, poniendo en riesgo la salud de la persona. Mahler ha declarado que desconocen el riesgo para la salud a largo plazo de esta ingesta, pero afirma que es importante saberlo para garantizar la seguridad del consumidor, y por ello actualmente siguen estudiando cómo afecta este elemento en pollos, ya que hasta ahora las pruebas se han realizado in vitro.

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