PUBLICIDAD

  1. Inicio
  2. Noticias
  3. Noticias de Dieta y nutrición

La alimentación de los fumadores es más calórica y pobre en vitaminas

La dieta habitual de las personas que fuman regularmente o han abandonado este hábito tiende a ser más energética, además de contener menos frutas y verduras, lo que aumenta su riesgo cardiovascular.
Escrito por: Natalia Castejón

11/04/2018

Plato con cigarrillos, concepto de la alimentación de los fumadores

La diferencia entre los alimentos ingeridos por los fumadores y los que no lo eran fue de unas 200 calorías.

Un nuevo estudio ha revelado que tanto los fumadores como las personas que han dejado este hábito se alimentan peor que las personas que nunca han fumado. En el trabajo, que ha sido realizado por Alexandra Cowan y Jacqueline Vernarelli, de la Universidad de Fairfield (EE.UU.), y R. Ross MacLean, de la Universidad de Yale (EE.UU.), se han analizado las calorías que contienen las comidas diarias de estos grupos de individuos.

En la investigación, que se ha publicado en la revista BMC Public Health, participaron 5.293 adultos, que fueron separados dependiendo de si fumaban de manera diaria o esporádica, si habían dejado el tabaco, o si no lo habían probado nunca; y todos tuvieron que rellenar un cuestionario en el que informaban sobre los alimentos que ingerían las 24 horas del día durante un año completo.

Los fumadores ingerían hasta 200 calorías más al día

Los resultados mostraron que los individuos que fumaban a diario ingerían 2,02 calorías por gramo de alimento, los que lo hacían de manera no diaria 1,89 kcal/g, los que habían dejado el tabaco consumían 1,84 kcal/g, y el consumo de los que nunca habían probado los cigarrillos era de 1,79 kcal/g. La diferencia entre los alimentos ingeridos por los fumadores y los que no lo eran fue de unas 200 calorías.

Los fumadores comían raciones más pequeñas de alimentos, pero su valor energético era superior

Los investigadores también comprobaron que, a pesar de que ingerían más calorías, los fumadores tomaban porciones de comida más pequeñas que los que no tenían este hábito, y que su dieta, además, solía contener menos cantidad de frutas y verduras, lo que tiene como consecuencia un menor aporte de vitaminas, como la C, un déficit nutricional que podría incrementar el riesgo de que desarrollen enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Según estos expertos, debido a que las dietas que proporcionan una elevada densidad energética se asocian a una mayor ganancia de peso, es conveniente que los médicos tengan en cuenta las calorías ingeridas por los pacientes que quieren dejar de fumar, pues muchos de ellos no dan el paso por el miedo a engordar al prescindir de este hábito, y una dieta baja en calorías les ayudaría a evitar ganar peso tras dejar de fumar y mejoraría las estrategias para conseguirlo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD