La rotura del ligamento cruzado puede alterar la estructura cerebral

Los pacientes que se someten a cirugía para reconstruir el ligamento cruzado anterior sufren cambios en el cerebro que dificultan la recuperación de la rodilla lesionada, y se deberían tener en cuenta en la rehabilitación.
Escrito por: Eva Salabert

31/01/2020

Futbolista con rotura del ligamento cruzado

Las personas que sufren una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) y son intervenidas quirúrgicamente para reconstruir este conjunto de fibras que se encarga de limitar el movimiento de la rodilla y asegurar su estabilidad suelen perder algunas de las funciones de esta articulación tras la cirugía, e incluso lesionarse nuevamente, aunque realicen una intensiva terapia física, aunque se desconoce por qué.

Ahora, una nueva investigación realizada por la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Michigan señala que una serie de alteraciones estructurales que se producen en el cerebro de los pacientes que han sido sometidos a una reconstrucción del ligamento cruzado dificultan o impiden su recuperación, y pueden contribuir a que el rendimiento de la articulación disminuya y el afectado sufra nuevas lesiones, según ha explicado Lindsey Lepley, profesora adjunta de entrenamiento atlético y coautora del trabajo.

Atrofia del cerebelo en personas con rotura del ligamento cruzado

Los autores del estudio, que se ha publicado en Science Direct, obtuvieron imágenes por resonancia magnética del cerebro de 10 pacientes a los que se había practicado una reconstrucción de LCA, que revelaron que una parte del fascículo corticoespinal o cerebelo –que interviene en el control de las funciones motoras, la coordinación o el equilibrio– se encontraba atrofiado en estos individuos.

La zona del cerebelo que controlaba la rodilla operada para reconstruir el LCA era un 15% menor que la que controlaba la articulación que no había sufrido ninguna lesión

El cerebelo se encuentra bajo ambos hemisferios cerebrales, y la parte de este órgano destinada a controlar la rodilla operada para reconstruir el LCA era aproximadamente un 15% menor que la que controlaba la articulación que no había sufrido ninguna lesión, según han explicado los investigadores.

Un nuevo enfoque de tratamiento de la rotura de LCA

Lindsey Lepley ha afirmado que eso significa que el tratamiento de la rotura de ligamento cruzado en estos pacientes debería enfocarse desde un punto de vista global, no solo para mejorar el rango de movilidad o la inflamación de la articulación lesionada, sino también considerando otros problemas de discapacidad como patrones restringidos de movimiento y de activación muscular, con el objetivo de obtener mejores resultados.

La experta ha añadido que hay evidencias de que emplear estrategias como el entrenamiento visual, o diferentes modalidades de aprendizaje motor como focalizar la atención de forma externa y el biofeedback, podrían ayudar a reorganizar el cerebro para ayudar al cuerpo a adaptarse a una nueva normalidad.

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