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Evitar ciertos alimentos en el embarazo no protege al bebé de alergias

Algunas embarazadas tienen la creencia de que si eliminan ciertos alimentos de su dieta, como algunos frutos secos, evitarán que su hijo desarrolle una alergia a estos en el futuro, pero un nuevo estudio lo desmiente.
Escrito por: Natalia Castejón

04/01/2019

Mujer embarazada con un vaso de leche

Una investigación preliminar que ha sido presentada en la Reunión Científica Anual del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI) de 2018 ha mostrado que no existe ningún vínculo entre la dieta que siguen las mujeres durante el embarazo y el riesgo de que sus hijos puedan desarrollar alguna alergia alimentaria durante la infancia.

El estudio, realizado gracias a los datos de 4.900 gestantes recogidos entre 2005 y 2007, que formaron parte de un estudio realizado por la Agencia de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, desmiente la creencia de algunas embarazadas que piensan que si no comen ciertas cosas durante la gestación evitarán que su hijo acabe desarrollando una alergia a esos alimentos.

Los resultados de las pruebas, que se hicieron desde el tercer trimestre del embarazo hasta el primer año de vida del niño, dejaron ver que las mujeres que eran alérgicas a algún alimento, o cuyos hijos mayores  lo eran, tenían más tendencia a evitar algunos alimentos durante la gestación, pues de esta manera creían estar protegiendo a sus bebés de este trastorno.

Las mujeres alérgicas, o aquellas cuyos hijos mayores lo eran, eran más propensas a restringir su dieta en el embarazo para proteger al feto de este problema en el futuro

Menos lácteos, nueces y huevos

El 2,9% de las mujeres –144– admitió haber restringido su dieta durante el embarazo para prevenir alguna alergia en sus hijos y, de estas, el 1,7% ingirieron menos nueces, un 0,4% menos lácteos, y un 0,3% menos huevos. Los bebés de estas mujeres tuvieron el doble de probabilidades de tener problemas con algún alimento cuatro meses después del nacimiento, pero esto no ocurría a ni a los nueve meses, ni al año de vida.

No se observaron diferencias respecto al diagnóstico de alergias alimentarias entre los dos grupos de niños. Sin embargo, Karen Robbins, una de las autoras del estudio, advierte que todavía es necesario realizar más investigaciones sobre el tema, ya que considera que fueron pocas las mujeres que declararon haber modificado su dieta gestacional para proteger de alergias a sus bebés.

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