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Ejercicio y deporte
Lesiones del tendón de Aquiles
¿Tendría razón Homero en su Ilíada, y el tendón de Aquiles es el punto más débil del hombre más fuerte? La fortaleza y debilidad de este tendón no son un mito. Conoce por qué se lesiona, y cómo prevenirlo.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Qué es el tendón de Aquiles

Este tendón se encuentra en la parte posteroinferior de la pierna. Los tendones son la porción más consistente de un músculo, tienen un aspecto blanquecino, están compuesto por tejido de colágeno fibroso, y su función es la de hacer de punto de anclaje entre el músculo y los huesos. En el caso del tendón de Aquiles, es el segmento donde terminan los músculos sóleo y gemelo, ya que ambos comparten esta estructura, y se inserta en el hueso calcáneo (hueso del talón que le da esa redondez a la parte posterior del pie).

Históricamente este tendón se hizo famoso por la leyenda griega de Aquiles y la vulnerabilidad de esta región de su cuerpo, no obstante, su verdadero nombre es tendón calcáneo y, lejos de ser débil, es el más grueso y poderoso del cuerpo humano.

Debido a su ubicación, este tendón soporta enormes cargas de trabajo. Simplemente en el gesto de caminar debe soportar todo el peso corporal, elevarlo y desplazarlo hacia adelante. Si evolucionamos el gesto de caminar a su máximo nivel, hasta el movimiento de una carrera explosiva, veremos que la carga de trabajo que soporta se multiplica exponencialmente.

Si visualizamos el tendón de Aquiles de un jugador de baloncesto de ciento veinte kilos, que se eleva en un salto más de medio metro, observaremos que ese tendón en la caída debe recepcionar una cantidad de kilos descomunal. Y si llevamos este principio de física al extremo, como es el caso del atleta de triple salto, nos podremos hacer una idea de hasta dónde es capaz de llegar su capacidad de resistencia; un atleta de triple salto, en el primero de sus apoyos, debe recepcionar, con un solo pie, un salto de más de seis metros de longitud y, no contento con esto, ese tendón debe amortiguar para, acto seguido, impulsar de nuevo al atleta otros tantos metros más. Es un acto de absorción de impacto y propulsión digno de alabar.

Actualizado: 3 de Diciembre de 2016

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'Fuente: 'l Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)''