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Ejercicio y deporte
Codo de tenista
A pesar de su nombre, el codo de tenista no sólo afecta a los deportistas de raqueta, sino también a aquellos que fuerzan el antebrazo o la muñeca. Aprende cómo identificarlo, tratarlo y, sobre todo, cómo puedes prevenirlo.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Tratamiento y prevención del codo de tenista

Tratamiento y prevención de la epicondilitis

Los primeros síntomas de la epicondilitis pueden tratarse con la aplicación de hielo.

Debido al origen inflamatorio de la lesión, la primera medida para tratar la epicondilitis o codo de tenista será la crioterapia (aplicación de hielo) al inicio de la aparición de síntomas, posteriormente se empleará el calor como tratamiento normalizado; por otro lado, y teniendo en cuenta el origen tendinoso, el reposo será el segundo paso del tratamiento.

El uso de antiinflamatorios no esteroideos es positivo para este tipo de dolencias, ya sea de aplicación tópica (cremas y geles) o ingeridos. La fisioterapia, la aplicación de láser y ultrasonidos, y la rehabilitación a base de ejercicios y estiramientos progresivos, son el complemento ideal para la recuperación del codo de tenista.

Sabiendo el origen del mecanismo de lesión (los ejercicios repetitivos en posiciones forzadas), la detención de estas actividades será el mejor tratamiento rehabilitador. Apartado del foco generador de la lesión, esta misma remitirá gradualmente. A colación con esta medida, se debe estudiar la calidad de higiene postural a la hora de realizar las actividades lesionales. En la mayoría de los casos de codo de tenista, la reeducación postural es la medida más efectiva. Corrigiendo los movimientos, se evitan los vicios posturales tan nocivos para las estructuras tendinosas. De esta forma, se disipan las posibilidades de lesión recidivante.

Existe una ligera controversia en el uso de infiltraciones de esteroides glucocorticoides. A corto plazo el dolor desaparece, pero a largo plazo no hay evidencia de que su aplicación aumente las ventajas de este tratamiento. Además, el riesgo de ruptura local de la inserción del tendón compromete este tratamiento

En casos extremos y crónicos de epicondilitis, se puede acudir a la opción quirúrgica a fin de liberar el tendón del hueso.

Prevención del codo de tenista

Como se explica anteriormente, la higiene postural es el mejor método para prevenir una epicondilitis. Realizar los movimientos con una técnica adecuada provocará que los tendones no se sometan a tensionen de exageradas.

Por otro lado, dar descanso a estas estructuras después de sesiones de actividad elevada puede contribuir a evitar la aparición de esta patología. Los estiramientos y los masajes preventivos son altamente beneficiosos, así como el uso de ortesis o coderas elásticas.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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