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El diagnóstico de cáncer multiplica por dos el riesgo de suicidio

Las personas a las que se les diagnostica un cáncer tienen hasta 2,5 veces más riesgo de suicidarse que la población general durante el primer año tras conocer que padecen la enfermedad.
Escrito por: Eva Salabert

14/01/2019

Chico con síntomas de depresión y riesgo de suicidio

El cáncer tiene un gran impacto emocional, hasta el punto de que las probabilidades de que una persona se suicide cuando se le diagnostica una neoplasia se incrementan significativamente durante el primer año tras el diagnóstico, según revela un estudio realizado por investigadores del Boston Children's Hospital de Massachusetts (EE.UU.) y el Hospital Universitario Charité de Berlín (Alemania), que se ha publicado en la revista Cancer.

Estos científicos analizaron los casos de 4.671.989 pacientes, registrados entre 2000 y 2014 en la base de datos del Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos. Un total de 1.585 pacientes –de los que 520 presentaban metástasis– se suicidaron en los primeros meses tras conocer el diagnóstico, lo que supone un riesgo de suicidio 2,5 veces mayor en comparación con la población general.

Las personas diagnosticadas con cáncer de pulmón tenían cuatro veces más riesgo de suicidarse que los individuos sanos

Los resultados confirman los de un trabajo presentado en la reunión anual de la Sociedad Torácica Americana en 2017, que señalaban que las personas con cáncer de pulmón tenían cuatro veces más riesgo de suicidarse que los individuos sanos, y otras evidencias científicas que indican que las probabilidades de suicidio en los pacientes con cáncer son entre dos y 10 veces superiores. También los tumores de páncreas y los colorrectales se encuentran entre los que más aumentan el riesgo de suicidio.

Apoyo psicológico a los pacientes con cáncer

Los expertos explican que el riesgo de suicidio en estos casos depende de muchos factores, como el tipo de tumor o su gravedad, el pronóstico de la enfermedad, el estrés al que esté sometido el paciente, si sufre dolor de difícil manejo o depresión, y las condiciones de su entorno (apoyo familiar, situación económica…).

Por ello, y como ha explicado el principal autor de la investigación Anas M. Saad, de la Universidad de Ain Shams, en El Cairo (Egipto), es especialmente importante que los médicos identifiquen a los pacientes con riesgo de suicidio y los deriven a los servicios de salud mental, sobre todo durante los primeros meses tras el diagnóstico de cáncer, y añade que los familiares y cuidadores de estos pacientes también deben ser capaces de proporcionarles el apoyo psicológico que necesitan para afrontar la enfermedad con una actitud positiva.

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