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La realidad virtual puede ayudar a combatir el miedo a las alturas

Demuestran que un programa de realidad virtual puede ser una herramienta terapéutica para ayudar a las personas diagnosticadas con acrofobia o miedo a las alturas a enfrentarse a sus temores y superarlos.

17/07/2018

Hombre con un sistema de realidad virtual

En la película Vértigo, de Alfred Hitchcock, James Stewart se quedaba paralizado y era incapaz de subir a un campanario para salvar a su amada a causa de su miedo a las alturas. Hoy el protagonista de esta película podría haber vencido su pánico casi sin moverse de casa, gracias a una nueva terapia psicológica basada en la realidad virtual, que puede ayudar a superar la acrofobia o miedo patológico a las alturas, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet Psychiatry.

Lo cierto es que el protagonista de Vértigo no es un caso aislado. De hecho, la acrofobia es la más común de las fobias, ya que una de cada cinco personas asegura haber padecido este trastorno a lo largo de su vida, y una de cada 20 está clínicamente diagnosticada.

El programa de realidad virtual permite a los pacientes con miedo a las alturas afrontar retos como caminar por una plataforma flotante

El ensayo, dirigido por Daniel Freeman de la Universidad de Oxford (Reino Unido), se realizó con la colaboración de cien personas diagnosticadas, pero que no recibían ningún tratamiento ni terapia para mitigar su temor. A 49 de los participantes les trataron con el software de realidad virtual especialmente diseñado para ello, y a 51 con la terapia tradicional. Y cada uno de ellos tuvo que contestar unos cuestionaros para conocer su nivel de fobia, tanto al comienzo como al final del ensayo, y a las cuatro semanas de terminar.

Realidad virtual que imita la situación temida

La terapia con realidad virtual se llevó a cabo en seis sesiones de media hora durante dos semanas, asistidas por un entrenador virtual, que aconsejaba a los voluntarios y les animaba a ver la altura desde una nueva perspectiva y a no considerarla una amenaza. Durante estas sesiones, y poco a poco, los individuos se involucraban en situaciones donde tenían que enfrentarse a su fobia. Primero tenían que mirar a través de una barrera, caminar sobre una plataforma flotante, o rescatar a gatos subidos en un árbol.

Todos los usuarios que acabaron el tratamiento de realidad virtual reconocieron que su acrofobia había disminuido, y en la sesión de seguimiento 34 personas afirmaron no tener miedo. En cambio, el grupo de pacientes que había seguido una terapia estándar no había conseguido superar su pánico.

Aunque los autores del trabajo admitieron que este ensayo presentaba algunos defectos, como por ejemplo no comparar su programa de realidad virtual con otros tratamientos disponibles para fobias, o no haber evaluado el miedo de los pacientes en un escenario real, tienen intención de comprobar si resulta también eficaz para tratar otros problemas de salud mental.

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