Los alimentos orgánicos en la infancia mejoran el desarrollo cognitivo

Los niños que comen alimentos orgánicos presentan mejores datos en pruebas de inteligencia fluida y memoria de trabajo, al parecer porque aportan más nutrientes beneficiosos para el cerebro.
Escrito por: Natalia Castejón

02/07/2021

Alimentos ecológicos, más inteligencia

Diversos estudios han puesto en alerta sobre la importancia de las exposiciones prenatales e infantiles con respecto al desarrollo neuropsicológico de los niños. Ahora un estudio realizado por miembros del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Instituto de Investigaciones Sanitarias Pere Virgili (IISPV-CERCA) ha encontrado que seguir una dieta rica en alimentos orgánicos en la infancia mejora el desarrollo cognitivo.

Concretamente la investigación, publicada en la revista Environmental Pollution, encontró que las puntuaciones en pruebas de inteligencia fluida –capacidad de resolver problemas de razonamiento– y de memoria de trabajo –capacidad de retención cerebral de nueva información para usarla a corto plazo– era mejor en los niños que habían ingerido alimentos orgánicos en sus primeros años.

Los niños que toman comida rápida, expuestos al humo del tabaco o que viven hacinados presentan puntajes más bajos de inteligencia fluida

La explicación que encuentran los autores a esta asociación entre seguir una dieta eco y el mejor desarrollo cognitivo posterior es que “las dietas saludables, incluidas las orgánicas, son más ricas que las dietas de comida rápida en nutrientes necesarios para el cerebro, como ácidos grasos, vitaminas y antioxidantes, que en conjunto pueden mejorar la función cognitiva en la infancia”, explica en director del estudio, Jordi Júlvez.

Tabaco y dieta, claves en el desarrollo cognitivo

Pero hubo más hallazgos en el trabajo, encontraron que los niños que toman comida rápida, que están expuestos al humo del tabaco o que viven en casas muy pequeñas suelen tener unos puntajes más bajos de inteligencia fluida. Por otro lado, también observaron que los que estuvieron de manera habitual en interiores contaminados con partículas finas (PM2,5) presentaban peor memoria de trabajo, ya que promueven las reacciones proinflamatorias del cerebro.

La investigación se llevó a cabo con datos de 1.298 niños entre 6 y 11 años pertenecientes a seis países, Reino Unido, España, Francia, Lituania, Grecia y Noruega. Se tuvieron en cuenta hasta 87 factores ambientales que podrían haber estado presentes durante el embarazo, como la contaminación del aire, ruido, tráfico, productos químicos y diversos factores de estilo de vida, además de otros 122 factores a los que pudieron estar expuestos en la infancia.

Llama la atención la asociación positiva entre la exposición infantil al ácido perfluorooctano sulfónico y una mejor función cognitiva, a pesar de considerarse un disruptor endocrino

Uno de los hallazgos más sorprendente ha sido que existe una relación entre la exposición infantil al ácido perfluorooctano sulfónico (PFOS) y una mejor función cognitiva, a pesar de que el PFOS se ha considerado como un disruptor endocrino que podría afecta la función tiroidea e influir negativamente en el desarrollo cognitivo.

Este estudio pone en alerta sobre la importancia de las exposiciones prenatales y en la infancia, y corrobora los anteriores estudios que indicaban que la dieta está muy relacionada con el desarrollo cognitivo, especialmente en los primeros años de vida, que es cuando el cerebro termina de formarse por completo.

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