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Una mala higiene del inodoro favorece la propagación de E. coli

Un estudio asocia la transmisión de cepas resistentes a los antibióticos de la bacteria 'E. coli' a partículas fecales por una higiene deficiente en el baño, e insiste en la importancia de lavarse bien las manos tras su uso.
Escrito por: Eva Salabert

25/10/2019

Mala higiene del inodoro

La Escherichia coli es responsable de una gran cantidad de infecciones, tanto en el ámbito hospitalario como en el hogar, y aunque no todas las cepas de esta bacteria son perjudiciales –reside en el intestino de personas y animales sin causar daños–, algunas provocan infecciones urinarias, de las vías respiratorias altas, de heridas quirúrgicas, o gastroenteritis y, en el peor de los casos, desencadenan bacteriemias (infecciones de la sangre).

Uno de los principales problemas de la E. coli es que se ha vuelto especialmente resistente a los antibióticos en los últimos 20 años, sobre todo las cepas productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE), pero no se sabía si las cepas multirresistentes que causan infecciones sanguíneas se contraían a través del consumo de alimentos contaminados, o se transmitían de persona a persona. Ahora, una nueva investigación ha revelado que es más fácil que se propaguen a consecuencia de una mala higiene en el baño, que por ingerir pollo u otros alimentos poco cocinados.

La vía más probable de transmisión de 'E. coli' BLEE resistente a antibióticos es de persona a persona cuando las partículas fecales de un individuo llegan a la boca de otro

Para realizar el estudio, que se ha publicado en The Lancet Infectious Diseases, y en el que ha participado la University of East Anglia (UEA) (Reino Unido), se han secuenciado los genomas de cepas de E. coli resistentes a antibióticos obtenidas de múltiples fuentes de cinco regiones de Reino Unido, incluyendo algunas procedentes de infecciones de sangre, heces y aguas residuales humanas, estiércol, carnes –ternera, pollo y cerdo– y frutas y verduras.

El cruce de E. coli BLEE entre animales y seres humanos es mínimo

Comprobaron así que las cepas procedentes de las muestras de sangre, heces y residuos humanos eran similares, y que en todas ellas la cepa dominante entre las BLEE era la ST131. En cambio, las cepas presentes en las muestras de la carne, y sobre todo en el pollo, la ternera y los desechos animales, eran muy diferentes a las que infectaban a los humanos; De hecho, la ST131 apenas se encontraba, y las cepas dominantes eran ST23, 117 y ST602.

Los resultados revelaron que el cruce de E. coli BLEE entre animales y seres humanos es mínimo. Como ha explicado el profesor David Livermore, de la Escuela de Medicina Norwich de la UEA, y líder del estudio, solo una cantidad mínima de muestras de ternera y cerdo dieron positivo, y no detectaron estas cepas en las más de 400 muestras de frutas y verduras analizadas (la mayoría de las cuales eran importadas).

Según el experto, esto demuestra que existen cepas de E. coli productoras de BLEE, principalmente ST131, que habitan en el intestino humano y que ocasionalmente, y por lo general a través de infecciones del tracto urinario inferior, progresan y provocan graves infecciones.

Livermore añade que aunque este tipo de cepas también se encuentran en los animales (pollo y ganado), la mayoría de las que causan infecciones en los humanos no están asociadas al consumo de alimentos de origen animal, sino que la vía más probable de transmisión es de persona a persona cuando las partículas fecales de un individuo llegan a la boca de otro.

El investigador ha explicado que aunque es necesario cocinar bien el pollo y no manipular nunca frutas y verduras después de haber tocado carne cruda porque hay una gran cantidad de microorganismos tóxicos –incluyendo otras cepas de E. coli– que pueden contaminar los alimentos, para prevenir la transmisión de las productoras de BLEE es mucho más importante lavarse correctamente las manos después de usar el baño.

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