1 de cada 5 pacientes con COVID-19 tiene un problema mental en 3 meses

Casi el 20% de las personas infectadas con el SARS-CoV-2 desarrollan algún problema mental durante los 90 días después del diagnóstico. Esta es la primera evidencia a gran escala de la relación entre el COVID-19 y los trastornos psiquiátricos.
Escrito por: Natalia Castejón

13/11/2020

COVID-19: más riesgo de problema mental

La pandemia de coronavirus ha cambiado nuestras vidas, tanto que incluso podría llegar a causarnos problemas psicológicos, especialmente a aquellos que han sufrido en sus carnes la infección por el SARS-CoV-2. Así lo demuestra un estudio, que ha revelado la primera evidencia a gran escala de que las personas que superan el COVID-19 tienen más riesgo de padecer trastornos mentales. La investigación que lo afirma ha sido llevada a cabo por miembros del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford y del Centro de Investigación Biomédica de Salud de NIHR Oxford después de analizar más de 69 millones de personas y 62.354 casos de pacientes con esta enfermedad.

El estudio, publicado en la revista The Lancet Psychiatry, indicó que 1 de cada 5 personas que pasaron el COVID-19 tuvo un diagnóstico de depresión, ansiedad o insomnio en los tres meses siguientes a detectarse a enfermedad, todo ello por primera vez en su vida. Además, se encontró un riesgo significativamente más elevado de tener demencia.

Los pacientes que ya tenían algún tipo de trastorno psicológico mostraron un 65% más de probabilidades de tener un diagnóstico de COVID-19

Esto vendría a indicar que existe el doble de probabilidades de desarrollar trastornos mentales que en pacientes con otras patologías. Paul Harrison y el resto de autores ha explicado que las personas de la investigación que ya contaban con antecedentes psiquiátricos también experimentaron nuevos problemas mentales y que este grupo tenía hasta un 65% más de riesgo de tener un diagnóstico de COVID-19 que las que no lo tenían.

El estrés como principal causa

Aunque todavía desconocen el motivo concreto, los investigadores creen que podría deberse a la combinación de factores de estrés psicológico que se han asociado a la pandemia y a los efectos físicos de esta enfermedad. También creen que el SARS-CoV-2 podría alterar el sistema nervioso central, haciendo que aumente el riesgo de trastornos posteriores.

Todos estos resultados alertan sobre la necesidad de tomar medidas desde los servicios de salud para poder tratar de una manera rápida y efectiva las posibles enfermedades mentales resultantes del impacto emocional del COVID-19, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y evitando complicaciones futuras.

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