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Por qué no deberías tomar decisiones importantes con el estómago vacío

Un experimento realizado con 50 personas sugiere que es un error tomar decisiones importantes con el estómago vacío, porque demuestra que cuando se tiene hambre se eligen recompensas inmediatas, pero menos beneficiosas.
Escrito por: Caridad Ruiz

19/09/2019

Tomar decisiones con el estómago vacío

Decidir dónde invertir los ahorros o cuál es la hipoteca que más te conviene sin haber comido antes quizá no sea lo más provechoso, según un estudio de la Universidad de Dundee en Escocia (Reino Unido), que indica que cuando las personas tienen el estómago vacío se vuelven impacientes e impulsivas y se decantan por la opción que promete un pequeño premio a corto plazo, rechazando alternativas que ofrecen mayores recompensas, pero a más a largo plazo.

El objetivo del experimento, cuyos resultados se han publicado en la revista Psychonomic Bulletin & Review, era averiguar si la sensación de hambre influye solo en la toma de decisiones relacionadas con la comida, o también en otros asuntos de la vida, como los financieros, y que tienen también consecuencias en el futuro.

A los 50 participantes de la investigación, 28 hombres y 22 mujeres con una edad media de unos 21 años, se les preguntó por la comida, el dinero y las descargas de música en dos ocasiones: cuando hacía dos horas que habían comido, y más tarde, cuando tenían el estómago vacío tras 10 horas sin comer. Como era de esperar, cuando los participantes llevaban horas sin ingerir ningún alimento se conformaban con raciones de comida más pequeñas, pero inmediatas.

El hambre inclina hacia una recompensa menor, pero inmediata

Los investigadores descubrieron que esa misma actitud se mantiene cuando lo que hay que decidir no tiene nada que ver con la comida, sino que se trata, por ejemplo, de cuestiones financieras o descargas de música. A los participantes les ofrecieron supuestas recompensas que podían conseguir en ese mismo momento, o por duplicado si esperaban un tiempo. Cuando habían comido dos horas antes de la prueba manifestaron que no les importaba esperar hasta 35 días para recibir una mejor gratificación, pero tras varias horas de ayuno solo eran capaces de esperar tres días, aunque obtuvieran una recompensa menor.

Cuando los participantes en el estudio habían comido dos horas antes prefirieron mayores recompensas, aunque tuvieran que esperar más tiempo para recibirlas

A la vista de estos resultados el Dr. Benjamin Vincent, del departamento de Psicología de la Universidad de Dundee, y autor del estudio, sugiere que cuando se vaya a negociar una hipoteca o un plan de pensiones se haga después de comer para no conformarse con la primera opción que nos presenten. Incluso afirma que las personas que pasan hambre a causa de la pobreza pueden tomar decisiones que empeoran su situación.

Para realizar este trabajo el Dr. Vincent se inspiró en otro estudio llevado a cabo en los años 60 del siglo pasado que analizó la capacidad de autocontrol de un grupo de niños. En aquella ocasión se les ofreció una golosina si la cogían en ese mismo momento, o dos si eran capaces de esperar 15 minutos. A los chicos que optaron por coger el dulce en el acto se les calificó de impulsivos, y el nuevo estudio ha demostrado que el hambre vuelve a la gente más impulsiva aunque sus elecciones no tengan nada que ver con las ganas de comer.

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