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Relacionan la personalidad en secundaria con el riesgo de demencia

Tener una personalidad más estudiosa o más traviesa durante la etapa de la educación secundaria podría estar relacionado con un mayor o menor riesgo de padecer demencia en la tercera edad, según un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

15/11/2019

Adolescente en secundaria

La personalidad propia de cada niño durante la etapa de educación secundaria podría ser determinante para su salud mental en el futuro, concretamente a partir de los 60 años, pues podría estar relacionada con el riesgo de desarrollar demencia, de acuerdo a los hallazgos de un estudio realizado por miembros de la Universidad de Rochester y de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

La investigación, que se ha dado a conocer en la revista JAMA Psychiatry, ha analizado a 82.232 personas incluidas en un trabajo llamado Project Talent. Primero se hizo una encuesta a los participantes cuando eran adolescentes, en 1960, y posteriormente se repitió cuando habían cumplido entre 60 y 70 años. Las preguntas que debían responder incluían test para conocer a cuál de los 10 tipos de personalidad definidas por los autores pertenecían.

Los rasgos de personalidad con altos niveles de neuroticismo o bajos niveles de conciencia podrían estar más relacionados con la demencia

Los resultados mostraron que aquellos niños que habían sido más tranquilos, maduros y vigorosos durante su etapa de educación secundaria presentaban un riesgo menor de tener demencia en el futuro. Esta asociación se hizo más fuerte cuando se añadió otra variable: un estado socioeconómico alto. Por otro lado, los que fueron más traviesos o más graciosos y presentaban rasgos de personalidad relacionados con menores niveles de conciencia y niveles más elevados de neuroticismo tenían tasas más altas de incidencia de demencia.

La personalidad ¿un factor de riesgo de demencia?

La Dra. Kelly D. Peters, autora de la investigación, ha explicado que se tuvieron en cuenta muchos aspectos de la personalidad de los participantes, como su capacidad de liderazgo, su impulsividad o su sensibilidad social, y que sin embargo no se pudo encontrar una relación causa-efecto de esta asociación, aunque subraya que trabajos anteriores ya habían relacionado algunos rasgos de la personalidad con los diagnósticos de demencia.

Aun así, hace hincapié en que todavía queda mucho trabajo por hacer sobre este tema, y que es pronto para saber si un rasgo de personalidad es un factor de riesgo para desarrollar demencia, o si ocurre al contrario, que el carácter sea un reflejo de una enfermedad preexistente. Por lo tanto, no hay evidencias suficientemente sólidas como para crear una estrategia de intervención en este ámbito.

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