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Recibir una sonrisa de dominancia nos genera un aumento del estrés

Un estudio identifica que hay tres tipos de sonrisas, y que cuando observamos las de dominancia en los interlocutores nuestro subconsciente actúa aumentando el cortisol, la hormona que regula los niveles de estrés.
Escrito por: Natalia Castejón

20/03/2018

Ejecutivo con sonrisa de dominancia

Nuestro subconsciente reacciona dependiendo de los tipos de sonrisa que recibimos.

Son tres los tipos de sonrisas que existen, según la catalogación de un grupo de expertos de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y la Universidad de Bar-Ilan (Israel), y nuestro inconsciente no reacciona de igual manera a unas que a otras, tal como han mostrado estos científicos en un reciente estudio que ha sido publicado en la revista Scientifics Reports.

Al parecer, las sonrisas se pueden diferenciar entre gratificantes, que expresan un sentimiento de recompensa o estímulo, las de afiliación, que muestran una posibilidad de relación, y las de dominancia, que dan a entender una posición de superioridad o un desacuerdo. Las personas podemos diferenciarlas fácilmente en función del tamaño de la sonrisa, su forma, y la expresión de los ojos.

Cuando observamos una sonrisa de dominancia segregamos tres veces más cortisol que si nos muestran una de afiliación o gratificante

Según los resultados de la investigación, cuando observamos en nuestro interlocutor una sonrisa de dominancia nuestro eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) –el sistema central que regula la tensión del cuerpo– produce tres veces más cortisol, que aumenta los niveles de estrés, en comparación a cuando esta persona nos muestra una de los otros dos tipos.

Nuestro subconsciente las considera una potencial amenaza

Además, en los casos de sonrisas de dominancia también aumenta la frecuencia cardiaca y se tarda más tiempo en volver a los niveles basales de cortisol, por lo que los autores consideran que, de manera automática, nuestra mente piensa que estamos ante una situación de ataque o peligro y reacciona segregando la hormona del estrés.

El estudio se realizó gracias a 90 participantes, todos ellos hombres, que ofrecieron un pequeño discurso frente a una cámara, y a los que después se les midieron los niveles de cortisol en la saliva mientras veían en una pantalla las sonrisas de algunas personas que supuestamente juzgaban dicho discurso (aunque en realidad estas reacciones habían sido grabadas previamente).

Sus niveles de cortisona se elevaron en todos los casos, pero se dispararon en aquellos individuos que creyeron que su discurso había sido recibido con sonrisas de dominancia, lo que significa que el cerebro humano también responde frente al lenguaje no verbal cuando lo considera una potencial amenaza. Concluyen los investigadores que las sonrisas coordinan la actividad fisiológica que respalda los encuentros interpersonales hasta un grado previamente no documentado, y que las expresiones faciales ayudan a regular el mundo social.

Sin embargo, Jared D. Martir, autor del estudio, y el resto de sus compañeros, advierten de que es una investigación con ciertas limitaciones, pues solo se ha realizado en varones, y con una muestra reducida, por lo que hacen hincapié en la importancia de seguir investigando al respecto.

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