Hallan un mecanismo genético que predispone a tener estrés de por vida

Descubren una alteración genética en el cerebro que aumenta la susceptibilidad a sufrir estrés de por vida, y que se podría revertir con un fármaco, para evitar así los trastornos depresivos asociados al estrés crónico.
Escrito por: Eva Salabert

17/03/2021

Susceptibilidad genética al estrés

El estrés prolongado es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar depresión, y algunos estudios han demostrado que sufrir estrés en los primeros años de vida aumenta hasta tres veces el riesgo de depresión al llegar a adulto –dependiendo de en qué momento se produzca y sus características e intensidad–, y también se sabe que el estrés tiene un importante impacto en el núcleo accumbens, una estructura involucrada en el sistema de recompensa del cerebro.

Ahora, un equipo de científicos de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos) ha descubierto que una modificación epigenética –aquellas que regulan la expresión de los genes sin que se modifique la secuencia del ADN– en un tipo de célula clave en los circuitos de recompensa del cerebro incrementa la susceptibilidad a sufrir estrés durante toda la vida.

Los investigadores también han comprobado que el pinometostato, un fármaco experimental contra la leucemia mieloide aguda, que actúa como un inhibidor selectivo de molécula pequeña de DOT1L, la enzima responsable de esta modificación, consiguió revertir esa mayor vulnerabilidad al estrés en modelos animales.

Los hallazgos del estudio “revelan una vía fundamentalmente nueva para el desarrollo de tratamientos mejorados para la depresión”

En la investigación, que se ha publicado en Nature neuroscience, se estudiaron los cambios epigenéticos que se producen en el interior de las células y que consisten en variaciones químicas en la función de los genes que no son activados por nuestro código de ADN heredado, sino por moléculas que regulan cuándo, dónde y en qué grado se activa nuestro material genético. Esto permitió descubrir un mecanismo epigenético – denominado H3K79me2 (desmetilación de lisina 79 de la histona H3)– que media los efectos prolongados del estrés temprano sobre el núcleo accumbens.

Controlar los trastornos depresivos asociados al estrés

En concreto, el estrés en la infancia induce dicho mecanismo de forma selectiva en las neuronas espinosas medianas de tipo D2 del núcleo accumbens, y de esta forma reprograma las células para incrementar la propensión a sufrir un segundo episodio de estrés en la etapa adulta. La Dra. Hope Kronman, estudiante del Departamento de Neurociencia de la Familia Nash y del Instituto del Cerebro Friedman, Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai y principal autora del trabajo ha afirmado que descubrieron “un mecanismo molecular clave que media los efectos duraderos de ese estrés”.

La experta ha añadido que “al hacerlo, generamos un objetivo biológico procesable para tratar la susceptibilidad inducida por el estrés en la vida temprana, lo que podría abrir la puerta a posibles investigaciones clínicas de este objetivo farmacológico para controlar los trastornos depresivos asociados al estrés”.

El Dr. Eric J. Nestler, director del Friedman Brain Institute y profesor de neurociencia de la familia Nash y principal autor del estudio ha explicado que la caída de la enzima DOT1L “bloquea drásticamente la capacidad del estrés de la vida temprana para producir cambios en la expresión de genes”. Cuando el investigador y su equipo probaron el efecto del pinometostato –que actualmente está en ensayos clínicos avanzados para el tratamiento de la leucemia mieloide aguda– en los modelos animales de patologías neuropsiquiátricas descubrieron que administrar dos veces al día inyecciones de este inhibidor revirtió los efectos de sensibilización del estrés en la vida temprana en animales adultos, sin provocar efectos secundarios.

Kronman ha concluido que los hallazgos del etudio “Revelan una vía fundamentalmente nueva para el desarrollo de tratamientos mejorados para la depresión, que se necesitan con urgencia, dado que más de un tercio de todas las personas con este síndrome reciben un tratamiento inadecuado con las terapias actuales”.

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