Costra láctea
La costra láctea es una alteración de la piel del recién nacido muy frecuente que aparece en la primera semana de vida y dura hasta el tercer mes. Aunque no es preocupante, hay lociones y cremas que pueden minimizarla.

Síntomas de la costra láctea

Actualizado: 11 de septiembre de 2020

La costra láctea se considera una dermatitis eritematodescamativa. Esto quiere decir que está dentro del grupo de alteraciones de la piel que presentan enrojecimiento variable y descamación variable. En el caso de la dermatitis seborreica del bebé el enrojecimiento es poco importante y la descamación es mucho más llamativa.

Esta alteración de la piel aparece en el bebé a partir de la primera semana de vida y puede durar hasta los primeros tres meses. Podemos tener hasta tres tipos de dermatitis seborreica según donde aparezca. Estos son sus síntomas y localizaciones:

  • Leve - localizada: aparece sólo en el cuero cabelludo. Comienza con la formación de escamas gruesas, amarillentas, grasientas que se adhieren al cabello del bebé. Poco a poco aumentan en número y se pegan unas a otras formando costras que incluso pueden estar pegadas a la piel del cuero cabelludo. Esta es la forma más frecuente y es la que da el nombre de ‘costra láctea’.
  • Leve – diseminada: a la costra láctea que hemos descrito antes se le añade la aparición de dermatitis seborreica leve y discreta en la cara, detrás de las orejas, cuello, tronco o extremidades. No tiene importancia y el bebé no suele presentar síntomas.
  • Moderada - grave: en este caso la dermatitis seborreica se extiende por todo el cuerpo con enrojecimiento generalizado y descamación fina (lo que se conoce en dermatología como eritrodermia). Estos casos son muy poco frecuentes y sí suelen producir malestar al bebé. Aunque puede tener un motivo desconocido o poco importante, se debe realizar un estudio por un dermatólogo para descartar enfermedades asociadas.

Creado: 10 de noviembre de 2015

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