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Bebés y niños
Dispraxia
Si observas que tu niño tiene dificultades para realizar movimientos sencillos que requieren cierta coordinación, como jugar a la pelota o abrocharse un botón, puede que sufra dispraxia o síndrome del niño torpe.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Qué es la dispraxia

La dispraxia es una entidad poco conocida para muchos padres. Se trata de una alteración psicomotriz en los niños que da lugar a torpeza, lentitud y dificultad para realizar movimientos coordinados aparentemente sencillos que requieren la coordinación de varios grupos musculares, como por ejemplo escribir, peinarse, atarse los zapatos, jugar al balón o montar en bicicleta.

Dado que lo más llamativo en los pequeños afectados es la dificultad motora, la dispraxia suele conocerse también como ‘síndrome del niño torpe’, aunque su nombre científico es ‘Trastorno del desarrollo de la coordinación motora (TDCM)’.

Los síntomas de la dispraxia pueden comenzar a ser visibles desde el año de edad, pero se hacen más evidentes durante la edad escolar, entre los cinco y los once años. Se estima que pueden sufrirla entre un 2% y un 5% de los niños en esta etapa.

Tipos de dispraxia

Aunque el término ‘dispraxia’ hace referencia principalmente a incoordinación motora, en realidad este problema puede afectar a varias áreas y niveles, como el lenguaje o el desarrollo emocional, dando así lugar a diferentes tipos de dispraxia:

  • Dispraxia ideomotora: existe una interrupción entre la secuencia de pensar y realizar un acto sencillo, como por ejemplo coger un objeto, como un peine.
  • Dispraxia ideatoria: se afecta la cadena de secuencias de pasos sencillos que dan lugar a uno complejo: abotonar un botón, atarse los cordones, meter una llave en la cerradura…
  • Dispraxia oromotora o del habla: en este caso se ven afectados los grupos musculares que se encargan de la fonación, mostrando problemas para pronunciar algunas palabras o sílabas, por lo tanto el habla del niño se verá afectada.
  • Dispraxia constructiva: existe una dificultad en comprender las relaciones espaciales entre los objetos, por lo que resulta difícil moverlos de un lugar a otro: por ejemplo, meter una caja pequeña dentro de otra más grande.

Actualizado: 29 de Enero de 2016

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Entrevista con el experto

Javier Urra

Psicólogo y ex Defensor del Menor en España, Urra es ahora presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP)

Javier Urra

Psicólogo y autor de 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes (Guía para padres)’
“Los padres no son amigos, están para educar, y para disfrutar de los hijos, pero tienen que enseñarles que la vida no es un parque temático, y que un día los abuelos pueden enfermar, o alguien se va, o te echan del trabajo… Hay que fortalecer a los niños para que no pidan a la vida más de lo que les puede dar"

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Salud en cifras

11
horas diarias deberían dormir de media los niños de entre 6 y 12 años
'Fuente: 'Organización Mundial de la salud (OMS)''