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Bebés y niños
Engordaderas, el acné del recién nacido
Las engordaderas o milia son unos granitos que aparecen en la piel del recién nacido, sobre todo en la cara. No son peligrosas y remiten espontáneamente, pero pueden confundirse con otros trastornos cutáneos frecuentes en los bebés.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Cómo se tratan las engordaderas o acné del bebé

Cómo se tratan las engordaderas o acné del bebé

Nunca se deben manipular, apretar o intentar abrir los granitos para liberar su contenido.

La milia o engordaderas no precisa ningún tratamiento específico, más allá de los cuidados habituales de la piel del bebé. Durante el baño utilizaremos un jabón con pH neutro y agua templada, sin frotar demasiado la zona.

Pese a que el aspecto del acné del bebé en algunos casos sea pustuloso (como relleno de pus), nunca deben manipularse, apretar o intentar abrir para liberar su contenido, ya que en ese caso sí que se corre el riesgo de que la piel se sobreinfecte.

Sólo en caso de que las lesiones persistan varios meses, cambien de aspecto, o se extiendan más allá de la cara, será necesario consultar con el pediatra, para realizar un diagnóstico diferencial con otro tipo de lesiones. 

Cómo diferenciar las engordaderas de otras lesiones de la piel del bebé

Aunque todos nos imaginamos la piel del recién nacido como suave y sedosa, lo cierto es que muchas veces no es así. Además de la milia o engordaderas, hay muchos tipos de lesiones que pueden aparecer en las primeras semanas de vida del bebé, y te explicamos las características de las más frecuentes para saber distinguirlas del acné del bebé:

  • Exantema tóxico-alérgico del recién nacido: este es incluso más frecuente (más del 50-60% de los recién nacidos). También tienen el aspecto de granitos, pero no brotan solo en la cara, sino en todo el cuerpo del bebé. Además, su aparición es más precoz (entre el primer y segundo día de vida), y suelen desaparecer antes de la semana. No reviste importancia.
  • Dermatitis atópica: en este caso no sólo serán granitos, sino que la piel se verá enrojecida e inflamada en áreas más extensas, especialmente en los pliegues: el cuello, detrás de las rodillas, en los codos… En estos casos la piel es muy seca, e incluso llega a descamarse. Pese a que la mayoría de los casos se resuelven en los primeros meses de vida, a veces es necesario recurrir a lociones más hidratantes, e incluso a antiinflamatorios (corticoides) en forma de pomada, para restablecer la barrera cutánea.
  • Dermatitis seborreica o costra láctea: aunque a veces las lesiones pueden confundirse con la dermatitis atópica, el origen de la costra láctea es distinto. Se trata de un conjunto de costras blancas y amarillentas que se localizan el cuero cabelludo del bebé, aunque en ocasiones aparecen también en la zona de las cejas, detrás de las orejas, etcétera. Se produce por obstrucción de las glándulas sebáceas. En este caso, a diferencia de la dermatitis atópica, será importante no aplicar cremas especialmente untuosas o muy hidratantes, ya que podrían empeorarla. Hay lociones específicas para la costra láctea, que suele desaparecer a partir de los seis meses de edad.

Actualizado: 3 de Julio de 2017

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15.000
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'Fuente: 'Informe 'Niveles y Tendencias en la Mortalidad Infantil 2017', publicado con UNICEF, el Banco Mundial y la División de Población de UNDESA''

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