Macrocefalia
La macrocefalia (cabeza grande) es un trastorno del crecimiento craneal del bebé. Dependiendo de sus causas puede tener buen pronóstico, o interferir en el neurodesarrollo del niño. Te explicamos por qué ocurre y cómo se aborda.

Diagnóstico y tratamiento de la macrocefalia

Actualizado: 1 de diciembre de 2020

Las desviaciones del tamaño de la cabeza del bebé por encima de la normalidad (macrocefalia) suelen ser rápidamente detectadas por el pediatra, y no suele retrasarse el diagnóstico, ya que la medición del perímetro cefálico se hace de forma rutinaria tanto al nacimiento, como en cada uno de los controles habituales de salud hasta los 2-3 años.

Una única medición por encima de la normalidad no suele ser suficiente para llegar al diagnóstico de macrocefalia (salvo que sea llamativamente elevada), sino que es necesario controlar regularmente los valores para ver si se mantiene en su curva o se desvía fuera de la misma, y así distinguir si se trata de una macrocefalia evolutiva o estable.

El pediatra en un primer momento buscará signos o síntomas que podrían indicar un aumento de la presión intracraneal (como vómitos, convulsiones, irritabilidad, fontanela abombada…) para detectar precozmente causas graves que pueden requerir una actuación inmediata. En estos casos se deriva urgentemente al niño al hospital para ingreso y estudio de las posibles causas.

En el caso de macrocefalias no evolutivas o estables, es decir, en los casos en los que el perímetro craneal es elevado, pero se mantiene dentro de su misma curva, y siempre que el desarrollo psicomotor y la exploración neurológica del niño sean normales, no se suelen precisar estudios adicionales. Afortunadamente, la mayoría de los casos suele corresponder a este grupo sin revestir mayor gravedad. Con el tiempo el perímetro cefálico se estabiliza y, al crecer el niño, proporcionalmente la cabeza deja de ser tan grande respecto al resto del cuerpo.

Diagnóstico de la macrocefalia

En el resto de macrocefalias, o en aquellos en los que no quede claro si es evolutiva o no, se derivará a la consulta del especialista (neuropediatra), que solicitará distintas pruebas complementarias para el estudio del origen de la macrocefalia, como:

  • Pruebas de neuroimagen: TAC craneal o resonancia magnética cerebral.
  • Radiografías de cráneo y resto de esqueleto, si se sospechan alteraciones óseas.
  • Análisis de sangre para el estudio de enfermedades metabólicas y otras entidades más raras.

Cómo se aborda la macrocefalia en los niños

En cuanto al tratamiento de la macrocefalia, siempre va a depender de la causa. En las macrocefalias estables o no evolutivas no es necesario tratar, simplemente hacer un registro cadencial del perímetro craneal y observar que el desarrollo psicomotor del niño sea normal.

Por su parte, en las macrocefalias evolutivas en las que hay un rápido aumento del perímetro cefálico, secundario a un problema intracerebral, puede ser necesaria una intervención quirúrgica urgente. Afortunadamente estos casos son los menos frecuentes, y la mayoría corresponden a macrocefalias estables benignas.

Creado: 1 de diciembre de 2020

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