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Mocos en bebés y niños: soluciones para eliminarlos
La mucosidad en las vías respiratorias de bebés y niños pequeños es muy frecuente, y aunque los mocos no son dañinos, pueden ser muy molestos. Te explicamos los mejores métodos para ayudar a tu hijo a eliminarlos.

Mocos en bebés y niños: cuándo consultar al pediatra

Actualizado: 11 de febrero de 2020

La mucosidad es un sistema de defensa del organismo del niño, y en la mayoría de las ocasiones no necesitará tratamiento en forma de fármacos. Sin embargo, cuando el moco se acompaña de otros síntomas puede ser un signo de alerta que indica que es necesario consultar con el pediatra:

  • Fiebre elevada: un catarro común está producido por virus, y suele cursar con mocos y fiebre no muy alta. Si la fiebre es mayor a 39ºC y dura más de tres días, con ascensos cada 3-4 horas y lenta respuesta a los antitérmicos, puede ser indicativo de una infección bacteriana más importante. No hay que olvidar que la fiebre en menores de tres meses siempre es motivo de acudir al pediatra. Por encima de esta edad, si el niño tiene buen aspecto y la fiebre baja bien con los antitérmicos, la principal causa son los virus, y no se suele requerir tratamiento antibiótico.
  • Dificultad respiratoria: una de las infecciones más temidas en los bebés de menos de seis meses durante el invierno es la conocida bronquiolitis. Este cuadro suele comenzar como un sencillo catarro, con tos y moco claro, pero a los 2-3 días se acompaña de dificultad para respirar. Si además de los mocos el bebé tiene una respiración rápida y agitada, hunde las costillas al respirar (lo que se conoce como tiraje), presenta coloración azulada en los labios, o rechaza completamente la alimentación, habrá que acudir al pediatra.
  • Dolor de oídos (que podría deberse a una otitis) o dolor de garganta que le dificulte tragar líquidos o sólidos. Además, los bebés alimentados con lactancia materna pueden tener dificultades para mamar si los mocos les impiden respirar por la nariz y tienen que hacerlo por la boca.
  • Si tiene mucha tos y esto hace que vomite o que no pueda dormir por la noche.

¿Es preocupante que el moco sea muy espeso?

La consistencia del moco no es por sí mismo un motivo de alarma. El moco espeso no indica que el niño necesite tratamiento con antibióticos, como muchos creen. En los primeros días del catarro, el moco es más claro y, conforme avanzan los días, se va espesando más.

En los niños mayores de tres años, si el moco es muy espeso y además ronca por la noche, puede ser indicativo de hipertrofia de las glándulas adenoides, lo que comúnmente se conoce como vegetaciones. En cualquier caso si el pequeño tiene mocos durante más de 8 o 10 días seguidos y son de color amarillo-verdoso, o solo tiene mocos verdes en uno de los agueros de la nariz, hay que consultar al médico.

Otras enfermedades que causan moco espeso son la fibrosis quística o la discinesia ciliar primaria, aunque son muy infrecuentes. Se acompañan de otros síntomas de alarma como las neumonías de repetición, o una escasa ganancia de peso.

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