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Problemas de audición en el bebé
Los problemas de audición en bebés y niños pequeños preocupan a los padres, a los que les cuesta detectar que su hijo no oye bien. Te explicamos cómo comprobarlo, y las mejores soluciones a la hipoacusia infantil.
Escrito por Adrián Cordellat, Periodista especializado en maternidad, educación y salud

Soluciones para los problemas auditivos en bebés y niños

Médico poniendo a un bebé una prótesis auditiva

Los padres deben saber que ante un diagnóstico de hipoacusia en su hijo hay esperanza, ya que en la actualidad, gracias a los avances médicos y científicos en el área, existen diversas opciones a su alcance para que los niños con problemas auditivos pueden volver a oír y desarrollarse con normalidad. Incluso en los casos de sordera profunda hay alternativas para que puedan integrarse con normalidad en el ámbito escolar, comunicarse en persona o por teléfono, o escuchar música.

Si el diagnóstico obtenido de las pruebas es una hipoacusia no permanente, generalmente derivada de la acumulación de cerumen o del padecimiento de una otitis, muy habitual en niños, esta suele solucionarse sola y, en algunos casos, requerir tratamientos farmacológicos. Generalmente, al ser una hipoacusia derivada de patologías como la otitis, desaparecerá una vez que el antibiótico o el medicamento recetado a tal fin haga su efecto y erradique la infección.

Tratamiento de la hipoacusia infantil permanente

En el caso de las hipoacusias permanentes, donde los fármacos no son una alternativa, el tratamiento a seguir dependerá, según el otorrinolaringólogo Juan Royo López, de si el problema diagnosticado se asienta en el oído externo o medio o, por el contrario, lo hace en el oído interno. Así:

En el primer caso, para problemas de audición del oído externo o medio (debidas en general a malformaciones congénitas): se suelen utilizar prótesis auditivas de conducción ósea, es decir, “que hacen llegar el sonido al oído interno a través de los huesos del cráneo”.

Si el problema de audición está en el oído interno, por su parte, el experto señala tres alternativas principales según la gravedad de la sordera:

  • En el caso de hipoacusias moderadas, incluso severas: las prótesis auditivas (audífonos), “que captan, amplifican y acondicionan el sonido para estimular las células sensoriales de la cóclea o caracol”. Estos pueden colocarse incluso en bebés de cuatro semanas de vida. Hay muchas alternativas, aunque los más utilizados en niños pequeños son los retroauriculares (BTE), que se colocan detrás de la oreja. Estos audífonos son fáciles de quitar, así que hay que tener paciencia y dar un tiempo a los niños para que se acostumbren a su uso.
  • En el caso de hipoacusia profunda o sordera total: los implantes cocleares, dispositivos electrónicos que simulan el trabajo de las partes dañadas del oído interno (cóclea), es decir, “estimulan directamente, con un estímulo eléctrico, las neuronas del nervio auditivo”, con el fin de proporcionar señales sonoras al cerebro. Se recurre a ellos “cuando los audífonos no proporcionan una mejoría auditiva suficiente”. Los implantes también se pueden realizar en bebés. No en vano, los expertos recomiendan hacerlos cuanto antes para aprovechar la plasticidad cerebral de los niños en sus primeros años de vida y, de esta forma, conseguir los mejores resultados, ya que un implante no supone una solución milagrosa a la sordera, sino que luego requiere de mucha práctica de escucha y de lenguaje para que los pequeños aprendan a hablar.
  • En los raros casos de ausencia u osificación de oído interno o de ausencia de nervio auditivo: “se puede utilizar un implante de troncoencéfalo, que estimula directamente los núcleos cocleares de la vía auditiva en el tronco cerebral, aunque los resultados funcionales no alcanzan, de momento, los excelentes resultados conseguidos con audífonos o implantes cocleares”.

Actualizado: 28 de Noviembre de 2018

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