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Dieta y nutrición
Comer fuera de casa sin engordar
El trabajo obliga a mucha gente a comer fuera. Unos lo hacen en restaurantes, otros recurren al táper y los más ocupados al bocadillo. Para que estos hábitos no pasen factura a tu cintura sigue estos consejos.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Ideas para los que no tienen tiempo para comer

Mujer comiendo mientras trabaja

Alimentarse bien y seguir una dieta sana no sólo se basa en el acto en sí de comer, sino también en cómo lo hacemos y con quién.

Hay gente que le dedica casi la mitad de su vida al trabajo restándole tiempo a hábitos saludables como sentarse, relajarse y comer. “Estas personas, por lo general, suelen comer menos cantidad de la recomendada, de forma desordenada y con elecciones desacertadas”, comenta la Dra. Pilar Riobó. Además, hay que sumarle que a menudo comen mientras siguen trabajando (atendiendo llamadas, respondiendo emails, haciendo informes o trasladándose a algún sitio). “Comen muy rápido, a veces de pie o andando o incluso mientras conducen, sin horarios fijos que interrumpan las horas de la comida con las de la jornada laboral, sin platos ni cubiertos y tomando tentempiés a todas horas”, explica esta nutricionista.

Es necesario descansar tras un largo periodo de trabajo. Algo que confirman Ferrán Adriá, Valentín Fuster y Josep Corbella en el libro La cocina de la salud (Editorial Planeta): “No saber a que hora se comerá y acabar haciéndolo a cualquier hora, es un billete de ida hacia el sobrepeso”, confirman. “Si las comidas se desorganizan, es fácil perder la sensación de control sobre qué y cuánto se come y acabar picoteando de aquí y de allí”, continúan argumentando estos expertos.

Alimentarse bien y seguir una dieta sana no sólo se basa en el acto en sí de comer, sino también en cómo lo hacemos y con quién. Hay que parar, cambiar de lugar, sentarse, poner la mesa, relajarse, charlar con los amigos, y dedicarle suficiente tiempo a la comida y a la masticación de los alimentos.

Según lo que propone el Center for Mindful Eating de la Universidad del Estado de Indiana (Estados Unidos) hay que poner atención a lo que se come, concentrarse en lo que tenemos delante, saborear más los alimentos, comer despacio y parar cuando ya no se tiene hambre, aunque quede comida en el plato. De esta forma, se aprenden a escuchar las señales de saciedad que llegan al cerebro. Todo ello contribuye a no comer más allá del hambre que se tiene, ya que se deja el tiempo suficiente para que se liberen las señales de saciedad en el aparato digestivo y que lleguen al cerebro.

Desde La cocina de la salud se le da mucha importancia a no comer solo y compartir este momento con los compañeros o amigos. Es una forma de desconectar y no seguir enganchado a una pantalla (móvil, ordenador...). “Las personas no sólo comen juntas para alimentarse, sino también para relacionarse”, aconsejan desde este manual.

Actualizado: 24 de Noviembre de 2016

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30%
de las españolas tiene un déficit de vitamina D, que aumenta en invierno y primavera
'Fuente: 'VI Reunión Científica de Ginecología Privada (GINEP)''

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