Acetona en los niños
La acetona es una sustancia que se produce en el organismo de los niños cuando disminuyen sus reservas de azúcar por el ayuno o una infección, que también puede ser un signo de diabetes. Conoce sus síntomas y tratamiento.

Síntomas de la acetona en los niños y tratamiento y prevención

Dra. María Teresa Romero Rubio

Por: Dra. María Teresa Romero Rubio

Pediatra en el Hospital de Manises (Valencia)

Actualizado: 21 de febrero de 2024

Síntomas de la acetona: cómo identificarla en los niños

Los cuerpos cetónicos se eliminan a través de la respiración y en la orina. Por tanto, cuando la cetona está elevada se puede detectar su presencia en la respiración y también midiéndola en la orina a través de tiras reactivas (disponibles en la farmacia).

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Los niños con cetona elevada tienen un olor del aliento muy reconocible, como de manzanas ácidas (hay incluso quienes dicen que es típico de las manzanas tipo reineta). A mayor nivel de cetona en sangre, más característico es el olor. Ante la duda, se puede también detectar la presencia de los cuerpos cetónicos en la orina (lo que llamamos cetonuria), mediante unos sticks que pueden comprarse en la farmacia.

La cetona, en pequeñas cantidades, no suele ser nociva, pero al irse incrementando en sangre (recordemos que se trata de un ácido), puede alterar el pH normal del organismo, produciéndose lo que se llama acidosis metabólica, con el pH más bajo de lo normal, dificultándose por tanto el correcto funcionamiento del organismo.

Mal aliento como consecuencia de la acetona en los niños

Además del olor característico del aliento, los síntomas de que un niño presente acetona en su organismo que puede producir son:

  • Vómitos: la cetona incrementa la sensación de náuseas y vómitos, los cuales a su vez inducen hipoglucemia, que incrementa la producción de cetona, generándose así un círculo vicioso.
  • Signos de deshidratación: ojos hundidos, saliva espesa, mucosas secas…
  • Fatiga y debilidad: la falta de glucosa disponible para la energía puede hacer que el niño se sienta cansado y débil.
  • Dolor abdominal.
  • Cefalea.
  • Respiración más rápida: el organismo intenta eliminar el exceso de cetona reduciendo el nivel de CO₂ a través de la respiración, por lo que cuando hay acidosis se incrementa la frecuencia respiratoria como mecanismo de compensación.
  • Confusión o letargo: la acumulación de toxinas como la acetona puede afectar el funcionamiento del cerebro.

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Si se sospecha de la presencia de acetona en el cuerpo de un niño, sobre todo si el pequeño muestra síntomas de cetoacidosis, es crucial buscar atención médica inmediata. 

Tratamiento de la acetona en los niños

La detección temprana y el manejo adecuado son clave para evitar complicaciones graves. El tratamiento puede incluir la administración de líquidos, electrolitos y, en el caso de los diabéticos, insulina para estabilizar los niveles de azúcar en sangre y cuerpos cetónicos. Cuando se debe a cetoacidosis o a niveles elevados de cuerpos cetónicos en la sangre, se centra en corregir la causa subyacente y restablecer el equilibrio químico y de fluidos del cuerpo. 

Por regla general, no es necesario acudir al médico en los casos más leves. Ante la sospecha de aumento de cetona, se deben administrar al niño líquidos azucarados en pequeñas cantidades, unos 5 ml cada 5-10 minutos, para ir elevando poco a poco los niveles de glucosa en sangre y que el organismo deje de utilizar las grasas.

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No es recomendable dar mucho líquido de golpe, porque puede inducirse el vómito y reactivar el círculo vicioso. Lo ideal es hacerlo en forma de sueros hiposódicos (se compran en la farmacia), aunque puede darse también agua con azúcar o zumos de frutas. Aunque en algunos lugares aún se tiene la creencia popular de que es bueno darle a los niños agua con bicarbonato, hay que recalcar que esto no está recomendado en ningún caso.

Cuando vuestro hijo presente signos de deshidratación (ojos hundidos, mucosas secas, decaimiento, somnolencia excesiva, respiración rápida), o no tolere los líquidos por vía oral, se deberá acudir al médico para evaluar la situación, ya que en ocasiones se pueden requerir líquidos por vía intravenosa (o en los casos más graves, descartar el debut de una diabetes).

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En niños con diabetes tipo 1, el manejo de los niveles de azúcar en sangre es fundamental. Esto incluye el monitoreo frecuente de los niveles de glucosa y la administración de insulina según sea necesario para reducir los niveles de azúcar en sangre y prevenir la formación de más cuerpos cetónicos.

Una vez que el niño puede comer, es importante proporcionar una dieta equilibrada que incluya una cantidad adecuada de carbohidratos para mantener los niveles de energía y prevenir la recurrencia de la cetosis. La reintroducción de alimentos debe hacerse gradualmente y bajo la supervisión de un profesional de la salud.

Tratamiento de la acetona en los niños

Claves para prevenir la acetona en los niños

En cualquier caso, el mejor tratamiento de la acetona en los niños es una buena prevención, y por eso los pediatras recomendamos llevar siempre una dieta equilibrada, evitando las grasas excesivas y los azúcares simples y refinados. Nunca hay que eliminar de la dieta de los niños los hidratos de carbono de absorción lenta (harinas, pan, cereales, pasta…) porque son su principal medio de reserva de hidratos de carbono. Cuando los niños tienen fiebre o están inapetentes hay que proporcionarles siempre líquidos azucarados para evitar que pasen muchas horas de ayuno.

Creado: 11 de septiembre de 2019

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