Inesperado virus sospechoso de causar la misteriosa hepatitis infantil

La hepatitis infantil aguda que ha afectado ya a más de 1000 niños puede estar relacionada con el virus adenoasociado 2 –que necesita unirse a otro virus para infectar–, y con una mutación genética que afecta al sistema inmune, descartando al coronavirus como sospechoso de causarla.
Escrito por: Eva Salabert

26/07/2022

Causa de la misteriosa hepatitis infantil

Hace unos meses empezaron a aparecer casos de una grave hepatitis aguda de origen desconocido que afectaba a los niños pequeños en todo el mundo. Se estima que más de 1.000 niños –muchos de ellos menores de cinco años– residentes en 35 países se han visto afectados. En Europa también se han estado detectando casos, sobre todo en Reino Unido, y también en España. Ahora, dos estudios realizados por científicos de Londres y de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) podrían haber identificado la probable causa de esta enfermedad, y el principal sospechoso no es el coronavirus, como se apuntaba hasta ahora, sino otro virus que se pensaba inofensivo, el virus adenoasociado 2 (AAV2)

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Y es que, los investigadores han descartado cualquier conexión con la infección por coronavirus o con las vacunas contra el COVID-19, y han atribuido estos problemas hepáticos a la presencia de dos virus comunes que han vuelto a aparecer después de que finalizaran las restricciones impuestas para frenar la pandemia. En concreto, afirman que los bebés que se expusieron a estos patógenos más tarde de lo normal debido a las restricciones por COVID-19, perdieron algo de inmunidad temprana contra:

  • Adenovirus, que normalmente causa resfriados y malestar estomacal.
  • Virus adenoasociado 2 (AAV2), que normalmente no provoca enfermedad y necesita un virus ayudante coinfectante, como el adenovirus, para replicarse.

En opinión de los investigadores esto podría explicar por qué algunos niños desarrollaron complicaciones hepáticas graves y poco frecuentes. Según han declarado la coinfección con AAV2 y adenovirus o, con menos frecuencia, el virus del herpes HHV6, eran una causa probable de los casos de hepatitis de origen desconocido entre los niños, aunque advierten que se necesita investigar más para confirmarlo, ya que de hecho la información que se publica para sostener esta es idea son dos preprint. Además, tampoco se ha conseguido aclarar por qué algunos de los niños afectados por esta misteriosa hepatitis desarrollan inflamación del hígado, pero estos científicos señalan que la genética podría desempeñar un papel importante.

La coinfección con AAV2 y adenovirus o, con menos frecuencia, el virus del herpes HHV6, eran una causa probable de los casos de hepatitis de origen desconocido entre los niños

En ambos estudios también se comprobó que todos menos dos de los 14 niños enfermos estudiados tenían una mutación específica en un tipo de gen llamado HLA que interviene en la respuesta del organismo frente a los patógenos, haciendo que su sistema inmunológico reaccione de forma exagerada a una infección viral. Esta mutación es bastante común en los europeos del norte: el 11% de los británicos la tienen y se sabe que está relacionada con ciertas patologías autoinmunes, ha indicado Emma Thompson, del Centro de Investigación de Virus de Glasgow.

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Los investigadores no encontraron proteínas AAV2 ni copias reales del virus en las células del hígado de los pacientes, lo que sugiere que, en vez de dañar directamente las células hepáticas, AAV2 puede desencadenar una respuesta inmune que cause daños en el hígado. Esa hipótesis está respaldada por el vínculo con el tipo HLA y el hecho de que algunos niños tuvieran enfermedades gastrointestinales muchas semanas antes de desarrollar hepatitis, según ha declarado una líder del equipo de Londres, la viróloga Judy Breuer, del Hospital Great Ormond Street, en una conferencia de prensa.

Menos inmunidad infantil frente al virus adenoasociado AAV2

Se encontró AAV2 en el 96% de los casos en ambos estudios. AAV2 no es un adenovirus, sino que pertenece a la familia de los parvovirus. Este virus se encontró en niveles muy elevados en la sangre y el hígado de los pacientes evaluados, y también se comprobó que se estaba replicando en el hígado. Sin embargo, AAV2 estaba ausente, o solo en niveles muy bajos en la sangre y el hígado de los grupos de control formados por niños que no padecían hepatitis aguda.

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El estudio escocés, publicado en el repositorio MedRxiv (aún no está revisado por pares), incluyó nueve casos y 58 sujetos de control. Usando secuenciación de próxima generación y PCR en tiempo real, el grupo de científicos comparó muestras y comprobó la presencia de AAV2 en el plasma y el hígado de los nueve casos, mientras que no se encontró hubo AAV2 en ninguno de los individuos de los grupos de control.

El equipo de Londres estudió 28 casos, incluidas muestras de hígado de cinco niños que necesitaron un trasplante y muestras de sangre del resto; las muestras residuales fueron suficientes para analizar 17 casos de AAV2, 16 de los cuales dio positivo. La secuenciación de ARN de muestras de hígado confirmó la presencia de replicación de AAV2 en el hígado de niños con hepatitis desconocida. Las muestras de pacientes se compararon con 132 controles de pacientes inmunodeprimidos e inmunocompetentes. El estudio de Londres mostró que AAV2 rara vez estaba presente en los niños que no tenían hepatitis (seis de 100), y en niveles mucho más bajos incluso en niños inmunocomprometidos (11 de 32).

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Una de las investigadoras, la profesora Judith Breuer, experta en virología del University College London y el Great Ormond Street Hospital, ha declarado: “Durante el período de confinamiento, cuando los niños no se mezclaban, no se transmitían virus entre sí”. Por ello, añade, “no estaban desarrollando inmunidad a las infecciones comunes que normalmente encontrarían”. “Cuando se levantaron las restricciones, los niños comenzaron a mezclarse, los virus comenzaron a circular libremente, y de repente se vieron expuestos con esta falta de inmunidad previa a toda una batería de nuevas infecciones”.

“También debemos comprender mejor la circulación estacional del AAV2, un virus que no se suele controlar de forma rutinaria. Podría ser que un pico de infección por adenovirus coincidiera con un pico en la exposición al AAV2, lo que habría llevado a una manifestación inusual de hepatitis en niños pequeños susceptibles, ha concluido Emma Thompson, que considera urgente que se realicen “estudios más amplios para investigar el papel del AAV2 en los casos de hepatitis pediátrica”.

Actualizado: 26 de julio de 2022

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