22 de mayo de 2012

La preparación del vino se remonta a la antigüedad, formando parte esencial de la cultura Mediterránea, no sólo por su consumo en las comidas, sino porque gran parte de la economía de muchas zonas depende, en parte, de la producción de esta bebida alcohólica.
El vino se elabora a partir de uvas frescas, que son aplastadas y cuyo zumo, denominado mosto, es fermentado por levaduras propias del fruto, dando lugar a los diferentes tipos de vino en función del tipo de uva utilizad y la adición o no de mosto o anhídrido carbónico (añadido o natural), este último fundamental en los vinos espumosos.
Su complejidad a nivel de composición convierte al vino en un líquido muy preciado. La combinación de alcohol, azúcares, ácidos orgánicos, sales minerales o taninos será responsable de los matices en aromas, sabores y cuerpo de esta bebida. Por otro lado, el resveratrol es, quizás, el componente más conocido del vino dados los numerosos estudios realizados con este antioxidante, al considerarse el principal culpable de sus supuestos efectos beneficiosos.
Los vinos pueden clasificarse por diversas características: por el color, el contenido de azúcares y la edad. Según la técnica utilizada en el proceso de elaboración, se pueden obtener principalmente los siguientes tipos de vino:
El contenido en azúcares determinará el grado de dulzor, dando lugar a los vinos secos, con un máximo de cinco gramos de azúcar por litro; y a los vinos dulces, con más de 50 gramos por litro. En los grados intermedios se encuentran los vinos abocados, los semi-secos y los semi-dulces.
La edad del vino dependerá del tiempo que haya pasado en la barrica y en la botella. Los vinos sin crianza son vinos del año, y a partir de ahí se encuentran los crianzas, vinos que pasan al menos un año en barrica de roble, los reserva, que pasan al menos un año en barrica de roble y dos más en botella y los gran reserva que pasan más de dos años en barrica de roble y tres más en botella.
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25% de los pacientes ingresados en un hospital corren riesgo de desnutrición
En España es frecuente que los pacientes hospitalizados presenten desnutrición, lo que según los expertos dificulta su recuperación, retrasa el alta, provoca reingresos, y eleva la tasa de mortalidad.
Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
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