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El kéfir: el rey de los probióticos
Descubre la interesante composición y usos del kéfir, una bebida ya no tan desconocida, que nos aporta un amplio espectro de vitaminas, minerales y aminoácidos, y que tiene grandes propiedades probióticas.
Escrito por Adriana Hernández, Social Media Manager y periodista experta en nutrición y vida sana

Dónde encontrar kéfir y cómo consumirlo

Consumo de kéfir

Con cereales, con muesli… explora las posibilidades del kéfir en la cocina

Uno de los mayores problemas del kéfir es dar con él, y no digamos ya sus gránulos, son un gran desconocido por el público en general y todavía son pocas las empresas de alimentación que los comercializan, aunque cada vez se van haciendo más hueco en grandes supermercados y tiendas de alimentos orgánicos. Gracias a Internet y su gran red mundial nos será más fácil localizarlo, pues existen tiendas online dedicadas a la venta de este producto y a la puesta en contacto de personas que tienen kéfir con las que desean obtener los gránulos para hacerlo en casa. Eso sí, ten en cuenta algunos consejos cuando lo veas ya preparado:

  • Si quieres que su poder probiótico esté intacto, el producto debe estar refrigerado.
  • En el etiquetado debes comprobar que no haya sido pasteurizado o sometido a un proceso de esterilización muy agresivo, ya que en ese caso no quedará ni una bacteria viva.
  • Debe estar elaborado con leche fresca.

Haz tu propia cosecha de kéfir

Otra opción, sólo apta para personas pacientes, cuidadosas y hacendosas, es cultivar los nódulos del kéfir en casa. Lo primero que hay que tener en cuenta es que no se suele vender en tiendas, es muy poco corriente, por ello, deberás contactar con gente o redes que lo distribuyan de forma particular.

Una vez lo tengas en casa, necesitarás mimarlo como si de una planta o una mascota se tratase, ya que exige cuidados diarios de preparación (su crecimiento es continuo), de ahí que tengas que ir desechando las partes malas o regalar los sobrantes nuevos.

La proporción adecuada es de “unas cuatro cucharadas soperas de gránulos de kéfir por litro de leche o agua, se vierten dentro del líquido y se dejan reposar entre 24 y 48 horas, más tiempo no es necesario, agriaría demasiado el resultado. Al de agua, se le añade además, unas cucharadas de azúcar y un poco de zumo de limón”, escribe Laura Kohan, experta en cocina, nutrición y salud alternativa, en su libro ‘Alimentos Saludables (Proyecto Natur)’.

Posibilidades en la cocina

El kéfir se puede utilizar para la elaboración de platos de repostería como pan o bizcochos, como si se tratase de un yogur, aunque eso sí, hay que tener en cuenta que con el calor y la cocción buena parte de su contenido nutricional y de sus excelentes propiedades probióticas desaparecerán.

También puedes tomarlo solo o con azúcar, con cereales, con muesli, miel…, utilízalo de base para hacer batidos de frutas o verduras o haz crema de queso, hay muchas posibilidades para disfrutar de este alimento y obtener todas las propiedades que ofrece.

Actualizado: 5 de Diciembre de 2018

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