Neumonía neonatal
La neumonía neonatal afecta a los bebés recién nacidos y puede causarles graves complicaciones, desde sepsis o meningitis, hasta la muerte, si no se detecta y trata precozmente. Conoce sus causas, síntomas y tratamiento.

Síntomas de la neumonía neonatal y cómo se trata

Actualizado: 12 de noviembre de 2020

En los bebés recién nacidos la sintomatología de la neumonía, al tratarse de una infección de la vía respiratoria, puede manifestarse con síntomas propios de esta región anatómica como:

  • Dificultad respiratoria o distrés: aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea), uso de la musculatura respiratoria accesoria (tiraje), respiración entrecortada o quejido…
  • Disminución de la saturación de oxígeno, es decir, de la oxigenación de la sangre periférica que da lugar a coloración azulada (cianosis).
  • Dificultad para la alimentación y rechazo de las tomas.
  • Pausas del ciclo respiratorio o apneas.

Además, hay que recordar que, debido a la inmadurez del sistema inmunitario de los recién nacidos, una infección inicialmente local puede convertirse en generalizada en pocas horas, dando lugar a una sepsis neonatal o disfunción multiorgánica, que puede llegar al tejido cerebral, incluso en forma de meningitis. En este caso habría un empeoramiento del estado general, mala coloración, signos de mala perfusión periférica, hipotensión y shock, llegando a producir el fallecimiento en los casos más graves.

Tratamiento de la neumonía neonatal

Esta infección en recién nacidos puede llegar a ser grave, por lo que se debe implementar un tratamiento de la neumonía neonatal precoz y enérgico y requiere siempre de ingreso hospitalario. Por ello, ante la sospecha clínica de que un bebé recién nacido padezca esta enfermedad se debe realizar una radiografía de tórax, que nos establecerá el patrón de infección y la zona afectada. En las radiografías el pulmón sano se ve de color negro, mientras que las áreas infectadas se “consolidan” y aparecen de color blanco.

Además, se recogen cultivos de sangre y orina (y también de piel y exudados en el caso de corioamnionitis), para tratar de aislar al germen concreto que causa la infección y así hacer un tratamiento más dirigido. Es frecuente, además, que si los parámetros infecciosos en el análisis de sangre están muy elevados sea necesario ampliar el estudio con recogida de líquido cefalorraquídeo realizando una punción lumbar.

Cómo se trata la neumonía en los recién nacidos

Habitualmente se inicia el tratamiento con al menos dos antibióticos por vía intravenosa, como ampicilina, cefotaxima y gentamicina, para cubrir la mayor parte de los gérmenes que pueden producir la infección. A diferencia de las neumonías en los niños mayores de un mes, que en ocasiones pueden finalizar el tratamiento por vía ambulatoria con un antibiótico por vía oral, en los neonatos todo el tratamiento debe administrarse por vía intravenosa. Solo se procederá al alta hospitalaria cuando el tratamiento haya finalizado por completo.

La inmadurez del sistema inmunológico del recién nacido implica que lo que inicialmente puede ser una infección localizada, se extienda a la sangre dando lugar a una sepsis o sepsis-meningitis. Estos casos pueden llegar a necesitar hasta 21 días de tratamiento antibiótico, lo que supone un ingreso muy prolongado del bebé.

Síntomas de la neumonía neonatal y cómo se trata

En caso de que la dificultad respiratoria sea grave, puede ser necesario administrar oxígeno e incluso utilizar máquinas de ventilación mecánica (CPAP, o incluso intubación endotraqueal) para ayudar al recién nacido a respirar. En estos casos se requerirá el ingreso en cuidados intensivos neonatales.

Afortunadamente, si el diagnóstico es precoz y se instaura el tratamiento dentro de las primeras 6-12 horas, la evolución suele ser favorable. El tratamiento se mantendrá entre siete y 14 días en función del germen aislado y la gravedad de la infección.

Cuidados del bebé tras el alta hospitalaria

Una vez en casa, es aconsejable que el recién nacido no reciba visitas en las primeras 2-3 semanas tras el alta para minimizar la posibilidad de reinfección con otros gérmenes, ya que después de un ingreso en el que se le han administrado antibióticos de forma prolongada su sistema inmunitario puede verse afectado.

El pediatra de atención primaria realizará controles periódicos para verificar que la evolución tras el alta es favorable. Es recomendable solicitar una radiografía de control unas 6-8 semanas después del ingreso, para comprobar que la neumonía se ha resuelto completamente y sin secuelas.

Creado: 12 de noviembre de 2020

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