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Dieta y nutrición
Aceite de oliva, beneficios del oro líquido
Piedra angular de la Dieta Mediterránea, el aceite no sólo destaca por sus cualidades organolépticas, sino que, además, tiene multitud de ventajas para nuestra salud. Conócelas.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Tipos de aceite de oliva

Podemos hablar de diferentes tipos de aceite de oliva en función de sus características principales y su método de obtención:

  • Aceite de oliva virgen

    Aceite de oliva virgen

    Se consigue únicamente mediante procedimientos mecánicos, que no alteren las cualidades del aceite, triturando las aceitunas y aplicando presión en frío para extraer el aceite. Se trata de un producto natural que conserva el sabor y las propiedades características de las aceitunas, y que no precisa ser refinado.

    Existe una gran variedad de aceites de oliva virgen, que se distinguen por su grado de acidez, y su contenido en antioxidantes y otros componentes menores, lo que les otorga su diverso valor biológico. La concentración de los distintos componentes depende de factores como el tipo de aceituna y su grado de maduración (la vitamina E, los polifenoles, y el beta-caroteno disminuyen con la maduración de las aceitunas, por lo que cuanto más verdes estén en el momento de la extracción del aceite, más saludable resultará el producto final), pero también de la tecnología empleada para el prensado y extracción del aceite.

    Se puede clasificar en:

    • Aceite de oliva virgen extra: Es el de mayor calidad, y su acidez no debe superar 0,8 grados. La acidez no tiene nada que ver con el sabor del aceite sino que determina la cantidad de ácidos grasos libres expresados en ácido oleico, y está relacionada con el proceso de elaboración del producto. Una acidez alta se debe a defectos en las aceitunas, o a anomalías en su tratamiento o conservación. Sin embargo, una acidez muy baja, por ejemplo de 0,1º, no significa que el aceite sea excepcional.
    • Aceite de oliva virgen: Tiene una acidez máxima de 2 grados y, aunque es inferior al virgen extra, también posee una gran calidad.
    • Virgen lampante: Su acidez es superior a los 2 grados y no es apto para el consumo debido a su fuerte sabor.
  • Aceite de oliva refinado

    Aceite de oliva refinado

    Aquellos aceites de oliva virgen con alto grado de acidez, o cuyas características organolépticas no resultan apropiadas, bien porque proceden de aceitunas de poca calidad, o bien por el procedimiento empleado para su extracción, necesitan someterse a un proceso de refinado, que elimina las impurezas pero también su color y propiedades originales, por lo que el aceite que se obtiene tras el refinado tiene un menor grado de acidez (no supera 0,3º), y apenas tiene sabor ni aroma.

  • Aceite de oliva

    Aceite de oliva

    Es el más consumido en nuestro país y procede de la mezcla de aceite de oliva virgen y refinado, por lo que contiene algunas de las cualidades nutricionales de los aceites vírgenes. Su acidez no debe superar 1º.

  • Aceite de orujo de oliva

    Aceite de orujo de oliva

    Se obtiene aplicando disolventes químicos a los residuos de las aceitunas que quedan tras haber sido molidas y prensadas. Con este procedimiento se obtiene lo que se conoce como aceite de orujo de oliva crudo, que no es comestible. Es necesario refinarlo y mezclarlo con aceites de oliva vírgenes, distintos del lampante, para poder consumirlo. Se consigue así el aceite de orujo de oliva, el menos natural y de peor calidad, cuya acidez no podrá ser superior a un grado.

Actualizado: 16 de Noviembre de 2017

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30%
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'Fuente: 'VI Reunión Científica de Ginecología Privada (GINEP)''

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