Una terapia de anticuerpos, esperanza contra la distrofia muscular

Un nuevo anticuerpo que se ha probado con éxito en un modelo animal de distrofia muscular y ha conseguido reducir la fibrosis en los músculos y que estos se fortalezcan, podría servir para tratar la enfermedad en los pacientes.
Escrito por: Eva Salabert

15/09/2021

Niño de espaldas con posible distrofia muscular

La distrofia muscular es un grupo de enfermedades degenerativas crónicas y hereditarias, que se caracterizan por la debilidad progresiva y el deterioro de los músculos que controlan el movimiento. Su forma más común es la distrofia muscula de Duchenne, de la que se cuentan cerca de 20.000 nuevos casos anuales en niños. Uno de sus principales problemas es que actualmente solo se dispone de un número limitado de tratamientos destinados a un pequeño porcentaje de pacientes que presentan mutaciones genéticas muy específicas.

La mayoría de los pacientes con distrofia muscular no tienen opciones terapéuticas. Por ello, un nuevo descubrimiento realizado por científicos de la Northwestern Medicine constituye una gran esperanza para ellos, ya que han desarrollado un anticuerpo que se podría emplear para tratar la distrofía muscular, según han publicado en Science Translational Medicine.

“Creemos que esto puede convertirse en una terapia para la distrofia muscular, incluyendo las diferentes formas de la enfermedad”, ha afirmado la Dra. Elizabeth McNally, principal autora del trabajo y directora del Center for Genetic Medicine y el Elizabeth J. Ward Professor of Genetic Medicine, que ha añadido que “teniendo en cuenta el éxito obtenido con muchos otros anticuerpos para tratar enfermedades crónicas humanas como la artritis reumatoide y la psoriasis, somos muy optimistas sobre la posibilidad de que este anticuerpo pueda transformar el escenario de la enfermedad”.

Un exceso de actividad de TGF-beta es la principal causa de la fibrosis y la debilidad de los músculos que se produce en la distrofia muscular

El anticuerpo se dirige a la vía del factor de crecimiento transformante β (TGF-β), una vía conocida por su importancia para regular la formación de cicatrices (fibrosis). En la distrofia muscular, los músculos se deterioran y debilitan con el tiempo y experimentan un proceso fibrótico, y este anticuerpo ayuda a reducir la fibrosis en los músculos y estos también se fortalecen.

El tratamiento bloquea la causa del deterioro de los músculos

El estudio se realizó en un modelo animal con distrofia muscular y los científicos esperan mejorar el anticuerpo para poder tratar a las personas, ya que las vías que intervienen en la enfermedad son las mismas en los modelos animales que en los pacientes con distrofia muscular. En este caso la proteína objetivo se une a las tres formas principales de TGF-beta, lo que hace que resulte más efectiva que otros abordajes que se dirigían a una sola forma de TGF-beta. Muchos científicos habían intentado apuntar a TGF-beta para tratar la enfermedad sin éxito debido a sus múltiples formas y sus complicadas vías de acción.

Esperan mejorar el anticuerpo para poder tratar a las personas, ya que las vías que intervienen en la distrofia muscular son las mismas en los modelos animales que en los pacientes

Los autores del nuevo trabajo crearon un anticuerpo para la proteína que se une a las tres formas de TGF-beta y estabiliza estas proteínas de forma que no pueden activarse. Un exceso de actividad de TGF-beta es la principal causa de la fibrosis y la debilidad de los músculos que se produce en la distrofia muscular.

El Dr. Alexis Demonbreun, autor y director del estudio y profesor adjunto de Farmacología, seleccionó anticuerpos destinados a una 'región bisagra' de la proteína objetivo (denominada LTBP4), ya que desempeña una función clave para estabilizar laTGF-beta y evitar que se vuelva hiperactiva. Esta bisagra normalmente se descompone en enzimas que desencadenan la liberación de TGF-beta, y el anticuerpo bloquea la descomposición y la activación del conjunto.

El próximo objetivo de la investigación es optimizar la secuencia del anticuerpo para mejorar su actividad y que sea posible producirlo en grandes cantidades. Una vez que se consiga esto, es preciso realizar estudios exhaustivos que comprueben su total seguridad antes de iniciar los ensayos clínicos.

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