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Abedul
Las hojas del abedul –y también su savia– constituyen uno de los principales recursos de herbolario para tratar las dolencias vinculadas al riñón y al corazón. Descubre el valor preventivo de este gran árbol medicinal.

Precauciones con el abedul

Actualizado: 21 de septiembre de 2017

Aunque el abedul se presente como una posible alternativa de determinados fármacos, en especial antiinflamatorios y analgésicos, no se debe tomar a la ligera. Es necesario que te ciñas a las dosis que te haya marcado el especialista, sobre todo si lo tomas en forma de extracto. Pero además hay ciertas salvedades que debes tener presente y precauciones o contraindicaciones en el uso del abedul:

  • Por la presencia de salicicato de metilo, el abedul debe ser consumido siempre con moderación –o incluso evitado– por pacientes propensos a desarrollar hemorragias internas, como hemorroides internas o que estén siguiendo tratamientos hemostáticos o anticoagulantes. Esta alerta cabe hacerla sobre todo cuando se consumen extractos concentrados.
  • Si eres hipertenso o has padecido alguna cardiopatía, o bien si tomas medicación por problemas cardiovasculares, no dejes de consultar con tu cardiólogo antes de empezar un tratamiento con abedul –un diurético muy resolutivo– a fin de evitar incompatibilidades o descompensaciones de la tensión sanguínea.
  • Por la presencia de taninos, se desaconseja su toma por personas propensas a padecer de gastritis, colon irritable, úlceras gastroduodenales, al menos en sus presentaciones más concentradas (jarabes, extractos).
  • Por supuesto, recuerda que debes evitar los extractos y el jarabe de abedul durante el embarazo y la lactancia.
  • En todo caso, y como siempre decimos, lo mejor para evitar sustos innecesarios y sacarle partido a las virtudes de este árbol, es informarse directamente en tu herbolario o centro de referencia sobre las formas de presentación, dosis y recomendaciones de uso adecuadas para tu caso particular.

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