22 de mayo de 2012
El aceite de oliva es el alimento más característico de la dieta mediterránea, y aunque han pasado solo tres décadas desde que los científicos comprobaron sus propiedades beneficiosas para la salud, el cultivo del olivo se remonta a 6.000 años atrás.
Antiguas civilizaciones, como la egipcia, aprendieron a valorar sus cualidades culinarias, y lo utilizaron también con fines medicinales y religiosos. En Grecia también fue muy apreciado y llegó a ser un importante objeto de comercio. Y bajo la dominación romana de la península ibérica, el cultivo del olivo llegó a su apogeo, y el aceite procedente de España tuvo un gran éxito entre los aristócratas romanos.
Actualmente, el 95% de los olivos plantados en todo el mundo se encuentran en el área mediterránea, y España, donde hay más de 260 variedades de olivo cultivadas, sigue siendo el principal productor mundial de aceite de oliva, aunque también es muy importante el cultivo del olivo en Italia, Grecia y Portugal.
En las últimas décadas del siglo pasado, diversos estudios han comprobado las cualidades nutricionales del aceite de oliva y han confirmado que su consumo influye positivamente en la prevención de la aterosclerosis, protegiendo así frente a las enfermedades cardiovasculares.
Principales componentes del aceite de oliva
El aceite de oliva contiene también otras sustancias en baja concentración, que además de proporcionarle su sabor, color y aroma característicos, actúan como vitaminas y antioxidantes naturales, y evitan que el aceite se autooxide y se enrancie.
“Parte importante de la gente que sigue la dieta Dukan nunca se recuperará de sus efectos negativos"
25% de los pacientes ingresados en un hospital corren riesgo de desnutrición
En España es frecuente que los pacientes hospitalizados presenten desnutrición, lo que según los expertos dificulta su recuperación, retrasa el alta, provoca reingresos, y eleva la tasa de mortalidad.
Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
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