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El autismo se puede diagnosticar con precisión a los 14 meses de edad

Los primeros indicios de autismo se observan en el primer año de vida y según un estudio apenas hay errores en el diagnóstico de TEA a los 14 meses de edad, por lo que el tratamiento se podría iniciar antes y ser así más eficaz.
Escrito por: Caridad Ruiz

03/05/2019

El autismo se puede diagnosticar con precisión a los 14 meses de edad

Una ivestigación de la Universidad de California, en San Diego, (EE.UU.), ha concluido que el diagnóstico del trastorno del espectro autista (TEA) a los 14 meses de edad del niño se puede considerar consistente y válido. Esta investigación –publicada en la revista JAMA Pediatrics parte de la idea de que el TEA se origina en la etapa fetal, hacia el primer o segundo trimestre de embarazo, y que los primeros síntomas se presentan en el primer año de vida del pequeño, como no responder a su nombre o no interactuar.

Para realizar el estudio se analizó a 1.269 niños que recibieron su primera evaluación diagnóstica entre los 12 y los 36 meses de edad. 441 presentaban TEA y 828 no, y algunos de estos mostraban otros trastornos, como retraso en el lenguaje y en el desarrollo. La consistencia diagnóstica del TEA fue un 0,84% más alta que en otros grupos.

En los dos primeros años de vida en el cerebro del niño se duplican las conexiones neuronales en la corteza prefrontal y temporal, por lo que el tratamiento del autismo en esa etapa es clave

Solo en el 2% de los niños a los que se les diagnosticó este trastorno más adelante se observó que en realidad no lo padecían. Por el contrario, el 24% de los pequeños que en las primeras pruebas parecían no presentar TEA, luego se comprobó que sí. Según los investigadores, con estos datos se puede concluir que el diagnóstico de TEA es muy seguro y fiable a partir de los 14 meses de edad, incluso más que otros problemas como el retraso en el desarrollo.

Los primeros años de vida, cruciales en el desarrollo cerebral

Los autores del estudio señalan que el diagnóstico temprano del TEA permite una mejor evolución del afectado, pero la realidad es que a menudo se tardan años en detectar este trastorno. Para los investigadores ese retraso es una oportunidad perdida, sobre todo si tenemos en cuenta el importante desarrollo cerebral que se produce en los primeros años de vida de un niño, ya que desde que nace y hasta los dos años, por ejemplo, en su cerebro se duplican las conexiones neuronales en la corteza prefrontal y temporal, que son zonas asociadas al comportamiento social.

Según Karen Pierce, profesora de Neurociencia y codirectora del Centro de Excelencia de Autismo de la Universidad de California y directora del estudio, si los niños con TEA recibieran un tratamiento temprano durante ese periodo de rápido crecimiento cerebral los resultados obtenidos serían mucho mejores.

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