El síndrome post-COVID daña gravemente el corazón de los niños

El síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C) en niños que se ha relacionado con el COVID-19 puede causar daños tan graves en el corazón de estos pacientes que necesiten ser monitorizados de por vida, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

07/09/2020

Doctor auscultando a un niño

Un nuevo estudio ha encontrado que el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C) que se ha asociado al COVID-19 provoca graves daños en el corazón de los niños. En la investigación se han analizado los datos de 662 niños diagnosticados con este síndrome en diferentes lugares del mundo desde enero hasta julio de 2020, y el 10% de ellos presentaba un aneurisma en un vaso coronario, una afección que aumenta su riesgo de sufrir problemas de salud a largo plazo, según ha explicado el Dr. Álvaro Moreira, que ha dirigido el estudio.

Los autores del trabajo, que se ha publicado en EClinicalMedicine, perteneciente a The Lancet, han sugerido que estos pacientes podrían requerir un seguimiento para realizarles ecografías que permitieran comprobar si es posible solucionar el trastorno, o tendrán que convivir con él durante el resto de su vida, ya que, según ha señalado el Dr. Moreira, las evidencias indican que los niños con MIS-C tienen "una inflamación inmensa y una posible lesión tisular del corazón".

Moreira ha recordado que de acuerdo a las evidencias científicas los niños no necesitan manifestar los clásicos síntomas del COVID-19 de tipo respiratorio para desarrollar MIS-C, lo cual es preocupante porque, como añade, es posible que no tengan síntomas y que nadie sepa que tienen la enfermedad y que, unas semanas más tarde, puedan desarrollar esta exagerada inflamación en el organismo.

Inflamación similar a la de la enfermedad de Kawasaki

Entre los principales hallazgos del estudio destacan que el 71% de los menores ingresó en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y permaneció hospitalizado un promedio de 7,9 días. Todos los niños analizados tuvieron fiebre, el 73,7% experimentó dolor abdominal o diarrea y el 68,3 % tuvo vómitos. Casi todos (90%) fueron sometidos a un electrocardiograma, cuyos resultados fueron anormales en el 54% de los pacientes.

Además, el 60% de ellos entró en estado de shock, el 22,2 % precisó ventilación mecánica, el 4,4 % requirió oxigenación por membrana extracorpórea –una técnica que proporciona soporte cardíaco y respiratorio a pacientes cuyos pulmones y corazón han sufrido grave daño– y 11 de los niños fallecieron.

El nivel de inflamación que provoca el MIS-C sobrepasa al de otras dos patologías pediátricas similares: la enfermedad de Kawasaki y el síndrome de shock tóxico. La ventaja, según Moreira, es que tratar a estos pacientes con terapias empleadas habitualmente para la enfermedad de Kawasaki –inmunoglobulina y glucocorticosteroides– ha resultado efectivo.

Según el Dr. Moreira se trata de una nueva enfermedad infantil que se cree que está asociada a la infección por SARS-CoV-2, y que puede ser letal porque afecta a múltiples sistemas orgánicos. En cuanto a si los afectados pueden ser el corazón y los pulmones, el sistema gastrointestinal o el neurológico, existen muchas facetas diferentes cuya comprensión supone un reto para los profesionales médicos.

 

Anomalías cardíacas detectadas en niños con COVID-19

 

La mayoría de los 662 niños incluidos en el estudio sufrió anomalías cardíacas indicadas por marcadores como la troponina, que tienen una gran precisión para diagnosticar ataques cardíacos en los adultos. Los daños detectados en sistema cardiovascular de los menores incluían:

  • Dilatación de los vasos sanguíneos coronarios (un fenómeno que también se observa en la enfermedad de Kawasaki).
  • Fracción de eyección deprimida, que indica una reducción de la capacidad del corazón para bombear la sangre oxigenada a los tejidos del cuerpo.
  • Aneurisma de un vaso coronario en casi el 10% de los niños.

Es importante señalar que casi la mitad de los pacientes que desarrollaron MIS-C tenían otros problemas de salud subyacentes y que, de estos, la mitad presentaban sobrepeso u obesidad. El Dr. Moreira ha explicado que en general, tanto en adultos como en niños, han observado que los pacientes obesos tienen un peor pronóstico.

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