La obesidad, un factor de riesgo para COVID-19 grave en adolescentes

La obesidad es uno de los problemas de salud que aumenta el riesgo de COVID-19 grave, y un estudio revela que los adolescentes obesos también tienen más probabilidades de sufrir un agravamiento de la infección por coronavirus.
Escrito por: Eva Salabert

04/06/2020

Obesidad infantil relacionada con los casos graves de covid

Los científicos ya habían observado que las personas con obesidad tenían más riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19, y un estudio publicado en The Lancet a principios de mayo realizado con 265 pacientes (58% varones) mostró una correlación inversa significativa entre la edad y el índice de masa corporal (IMS), en la que los individuos más jóvenes que ingresaron en varios hospitales de Estados Unidos a causa de la infección por coronavirus tenían más probabilidades de ser obesos.

Ahora, un nuevo estudio ha descubierto que la obesidad infantil también parece aumentar considerablemente las probabilidades de desarrollar una forma grave de la enfermedad por coronavirus. En el estudio, que se ha publicado en JAMA Pediatrics, se han analizado 50 casos de COVID-19 pediátrica con síntomas lo suficientemente graves como para requerir su ingreso en un hospital de la ciudad de Nueva York.

Seis de los nueve pacientes con COVID-19 menores de 21 años que necesitaron un ventilador eran obesos

Los expedientes médicos analizados correspondían a niños, adolescentes y jóvenes menores de 21 años que fueron diagnosticados con COVID-19 en marzo y las dos primeras semanas de abril. De estos pacientes, 11 (el 22%) eran obesos, y seis de los nueve que necesitaron un ventilador también eran obesos. Ninguno de los 50 pacientes desarrolló una peligrosa enfermedad inflamatoria similar a la enfermedad de Kawasaki que se ha observado de forma excepcional en algunos de los menores infectados por coronavirus.

Ser obeso aumenta la probabilidad de necesitar un respirador

En nueve de los 50 casos la infección por SARS-CoV-2 se volvió grave, y según el estudio esto fue más probable en los chicos más mayores, con 14 años de edad media, y no le ocurrió a ninguno de los niños incluidos en el estudio. Los síntomas más frecuentes entre los pacientes con enfermedad grave fueron tos, dificultades para respirar y fiebre, y casi la mitad de ellos (el 44%) experimentaron también trastornos gastrointestinales.

En la mayoría de los pacientes jóvenes tratados en el hospital los síntomas graves no se prolongaron mucho tiempo, y el 76% recibió el alta a los tres días del ingreso, pero una tercera parte necesitó algún tipo de asistencia respiratoria, incluyendo a los nueve pacientes que precisaron un ventilador.

En nueve de los 50 casos la infección por coronavirus se volvió grave, y esto fue más probable en los chicos más mayores, con 14 años de edad media

Dos de estos pacientes experimentaron un agravamiento de la enfermedad, sus niveles de oxígeno en sangre cayeron y sufrieron una parada cardíaca, que resultó fatal para uno de ellos. Los investigadores están investigando ahora si la causa del fallecimiento podría deberse a un coágulo sanguíneo, ya que se sabe que el COVID-19 aumenta el riesgo de coagulación.

Los expertos creen que la gran mayoría de los niños que se infectan con el coronavirus son asintomáticos o presentan síntomas leves, pero que en determinados casos –aunque muy infrecuentes– pueden desarrollar COVID-19, y los hallazgos del nuevo estudio, según afirma el Dr. Michael Grosso, jefe de pediatría del Huntington Hospital (Huntington, Nueva York), proporcionan una información relevante para el conocimiento del organismo y la similitudes y diferencias entre pacientes pediátricos y adultos con esta enfermedad infecciosa.

El experto añade que aunque los niños son menos propensos a morir por la infección, la obesidad también constituye en su caso un factor de riesgo para sufrir una forma grave de la misma y un predictor de la necesidad de ventilación mecánica. Los autores del trabajo han recalcado, sin embargo, que al tratarse de una muestra pequeña de pacientes no se pueden generalizar sus resultados a una población más amplia de niños con COVID-19.

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