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Hallan cómo los alimentos fermentados ayudan al sistema inmunitario

Comer alimentos fermentados como el yogur o el chucrut beneficia al sistema inmune, gracias a un receptor que comparten humanos y simios, y que favorece los efectos antiinflamatorios de las bacterias del ácido láctico.
Escrito por: Caridad Ruiz

29/05/2019

Alimentos fermentados ayudan al sistema inmune

Investigadores de la Universidad de Leipzig (Alemania) han descubierto por qué los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir o el chucrut son muy beneficiosos para la microbiota intestinal y el sistema inmunológico, y atribuyen su poder terapéutico a una característica que comparten los humanos y los grandes simios: un receptor celular que se activa por las señales de las bacterias del ácido láctico que se encuentran en este tipo de alimentos.

Y es que según los resultados de una investigación que han llevado a cabo estos científicos, y que se ha publicado en la revista PLOS Genetics, se trata de una adaptación del organismo de los ancestros comunes de humanos y simios para poder consumir alimentos que comenzaban a descomponerse, como las frutas que se habían caído al suelo, y evitar enfermar por ello.

Efectos saludables de las bacterias del ácido láctico

Las bacterias que se encuentra en el ácido láctico y que son las que, por ejemplo, transforman la leche en yogur, colonizan el intestino y benefician al sistema inmune. Sin embargo, los científicos desconocían cómo se producían estos fenómenos a nivel molecular, y lo que han descubierto los autores del estudio es que existen unos mecanismos que provocan que esas bacterias se comuniquen con el organismo humano, en concreto con el sistema inmunológico.

Las bacterias presentes en el ácido láctico colonizan el intestino, y el receptor HCA3 interviene en algunos de los efectos saludables y antiinflamatorios de estas bacterias

La clave está en un receptor: el ácido hidroxicarboxílico (HCA). Los animales tienen solo dos, y en cambio los humanos y los simios poseen tres: HCA3, y ese tercer receptor es el que detecta el ácido D-feniláctico, un metabolito producido por las bacterias del ácido láctico. Los investigadores descubrieron que después de comer chucrut, que se produce por la fermentación de la col o el repollo, se detectaba niveles altos de ácido D-feniláctico y que este era el que estimulaba el receptor HCA3.

Según estos expertos, ese receptor interviene en algunos de los efectos saludables y antiinflamatorios de las bacterias del ácido láctico, y piensan que a través de este receptor el ácido D-feniláctico interactúa con el sistema inmunológico, las células grasas y la energía ingerida.

La investigación ha aportado una valiosa información sobre la evolución que han experimentado los microbios y sus anfitriones humanos, que ayudará a comprender los efectos beneficiosos de los alimentos fermentados, y el próximo objetivo de sus autores es intentar encontrar un fármaco que intervenga en el funcionamiento del receptor HCA3 para emplearlo en el tratamiento del síndrome de intestino irritable.

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