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Un cambio de peso del 10% o más, asociado a mayor riesgo de mortalidad

Tanto subir como bajar un 10% o más del peso corporal a partir de los 45 años de edad podría incrementar el riesgo de mortalidad, pues un estudio lo ha asociado a un mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares.
Escrito por: Natalia Castejón

28/12/2018

Mujer mayor con cambios de peso

Las personas de entre 45 y 74 años que engordan o adelgazan el equivalente a un 10% de su peso corporal tienen más riesgo de morir, especialmente a consecuencia de enfermedades cardiovasculares, que aquellas que se mantienen en un peso estable. Así lo ha expuesto un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong (China) y de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.).

El trabajo, que ha sido publicado en el International Journal of Obesity, se realizó gracias al estudio de salud chino de Singapur, en el que se incluían los datos de 36.338 personas de entre 45 y 75 años, que al comienzo del estudio no presentaban antecedentes de cáncer o de patología cardiovascular, y que fueron reportando sus cambios de peso durante un periodo de seis años de media (1999–2004).

Aunque tanto la pérdida como la ganancia de peso aumentaron el riesgo de muerte, adelgazar presentó un riesgo más elevado

Se estableció como una pérdida pequeña de peso la variación entre el 5,1% y el 9,9%, y una situación estable si se mantenía entre el 5% arriba o abajo, mientras que se consideró que las personas que ganaban poco peso eran las que aumentaban entre un 5,1 y un 9,9% su masa corporal.

La pérdida de peso, más perjudicial para el corazón

Tras recoger todos los datos e interpretarlos, los resultados mostraron que aquellos que experimentaron un cambio moderado o grande, tanto en ganancia como en pérdida, de al menos el 10% del peso corporal, tenían un riesgo notablemente mayor de morir, especialmente por problemas cardíacos. Los investigadores observaron que la pérdida de peso fue el cambio que más riesgo de mortalidad provocó en los participantes.

Aunque los hallazgos son claros, los investigadores piden cautela a la hora de interpretarlos, pues el análisis solo se ha realizado en Singapur y no se ha tenido en cuenta si la pérdida o ganancia de peso había sido intencionada o se había producido de manera casual, debido a enfermedades u otros motivos. Además, creen que es necesario realizar más estudios que corroboren los resultados, aunque recomiendan que la población no obesa mantenga un peso estable, especialmente en la mediana y tercera edad.

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