Descubren a qué se debe la forma fractal de la coliflor romanesco

La curiosa forma de la coliflor romanesco ha dejado de ser un misterio, pues se ha descubierto que su singular estructura fractal se debe a una proliferación de yemas programadas para ser flores pero que nunca llegan a conseguirlo.
Escrito por: Natalia Castejón

09/07/2021

Coliflor romanesco: desvelan su misterio

La estructura geométrica de la coliflor romanesco siempre había sido un llamativo misterio, al menos hasta ahora. Miembros de la Universitat Politècnica de València y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desvelado que su forma a varias escalas se debe a que este alimento está formado por un gran número de yemas que están programadas para hacer flores pero que nunca llegan a alcanzar esa meta.

El estudio que ha aportado luz sobre esta rareza tan perfecta ha sido publicado nada menos que en la portada de la revista Science. Explicado de manera más concreta, se podría decir que la estructura es el resultado de la proliferación de meristemos (yemas) que tienen como objetivo llegar a ser una flor, pero que al no lograrlo siguen llevando a cabo este proceso de reiteración que provoca que se sucedan los tallos sobre los tallos.

La reiteración en el intento de crear flores del romanesco cada vez es más rápido, por eso se forman pirámides a varias escalas correspondientes a un número de Fibonacci

Como este proceso se va dando cada vez más rápido, los últimos tallos son cada vez más pequeños, de ahí que tengan esa forma cónica de tamaño descendente que le dota su característica forma fractal, es decir, una estructura fragmentada que se repite a varias escalas, y que tiene las espirales correspondientes a un número de Fibonacci, una frecuencia de números descrita por el matemático Leonardo de Pisa. En el estudio se han combinado experimentos in vivo y modelos computacionales en 3D que reproducían el desarrollo de esta planta.

TFL1, el gen de las flores que se activa en el romanesco

“Los meristemos de la coliflor no logran alcanzar el objetivo de formar flores, pero recuerdan que transitoriamente sí que consiguieron adquirir un estado floral. Las mutaciones adicionales que afectan al crecimiento y la actividad de los meristemos son las que provocan las formas fractales características del romanesco”, apuntan los investigadores Francisco Madueño, Antonio Serrano y Carlos Giménez.

Los investigadores también encontraron que TFL1, un gen esencial para la formación de los tallos, se activa por genes que promueven la formación de flores, un resultado que puede parecer principalmente contradictorio pero que resulta clave para entender el desarrollo del no florecimiento de las plantas y, concretamente, la formación de estructuras como la del romanesco, una variedad verde de coliflor italiana de la familia de las brasicáceas.

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