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Tomate
El tomate –crudo o cocinado– es uno de los alimentos más consumidos del mundo. Su bajo contenido calórico, y su aporte de vitamina C y licopeno, lo convierten en un excelente aliado de la cocina saludable.
Escrito por Raquel Bernácer, Dietista-nutricionista

Propiedades nutricionales del tomate

Actualizado: 21 de Febrero de 2019

El fruto del tomate está compuesto por una pared carnosa cubierta por una piel fina rica en compuestos aromáticos. En el centro tiene una médula en la cual se enganchan las semillas, que están rodeadas de un jugo semilíquido similar a la gelatina.

Composición nutricional del tomate

El tomate es un alimento con poco contenido energético (alrededor de unas 22 Kcal/100 g), ya que su constituyente mayoritario es agua. Le siguen los azúcares (3%), que le confieren un ligero sabor dulce.

Según la Fundación Alimentación Saludable, esta fruta tiene un contenido interesante en fibraminerales, como el potasio y el selenio, además de vitaminas, como la vitamina C (unos 38 mg cada 100g)  vitamina Evitaminas del grupo B, folato (28 mcg/100 g) y provitamina A o carotenos (300 mcg /100 g), un elemento que ayuda a que el intestino delgado y el hígado produzcan más cantidades de vitamina A.

Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), una ración de tomate podría cubrir el 61% de la ingesta recomendada de vitamina C. También se cree que presenta fitosteroles, a los cuales se les ha atribuido la capacidad de reducir los niveles de colesterol en sangre.

Licopeno, antioxidante natural

Pero sin duda, el compuesto más interesante del tomate es el licopeno, el cual se encuentra en cantidades elevadas dentro de sus células. El licopeno es el componente responsable del color rojo del tomate y es objeto de numerosos estudios por su poder antioxidante, y como medida preventiva de diabetes tipo 2enfermedades cardiovasculares–. La FEN aclara que la cantidad de este elemento depende de las variedades de tomate, la mayor fuente son los tomates de tipo pera, la maduración, mayor en los que están más maduros, y en función de su cultivo, superior si están al aire libre y terminan su maduración en la planta.

Cuando el tomate se cocina –por ejemplo en un sofrito– y se rompen sus paredes celulares, el licopeno se libera aumentando así su cantidad en el producto final, por lo que cuando se elabora de esta forma, y se une con el aceite de oliva, es cuando más licopeno se puede obtener. Se ha relacionado con la disminución del riesgo de cáncer de próstata, cáncer de piel, menos probabilidades de sufrir un ictus y la reducción del daño oxidativo, aunque aún no disponemos de suficiente evidencia científica como para hacer recomendaciones al respecto.

El sabor característico del tomate viene dado por la presencia de los azúcares y de ácidos orgánicos como el ácido glutámico, un aminoácido responsable del quinto sabor o umami. Los azúcares y aminoácidos se encuentran en la pared del tomate, los ácidos en la gelatina que envuelve a las semillas, y los aromas se concentran en la piel. 

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