Inmunidad y vasos sanguíneos sanos protegen a los niños del COVID-19

Una potente respuesta inmune, vasos sanguíneos sanos, y la inmunidad adquirida tras sufrir infecciones leves por otros coronavirus o recibir vacunas vivas, podrían explicar por qué el COVID-19 no suele ser grave en los niños.
Escrito por: Eva Salabert

10/12/2020

COVID-19 en niños: por qué es más leve

Las diferencias en el sistema inmune y los vasos sanguíneos de los niños en comparación con los adultos podrían estar protegiéndoles frente al coronavirus y evitando que los menores desarrollen formas graves de COVID-19, según se ha comprobado en una nueva investigación realizada por expertos del Murdoch Children's Research Institute (MCRI), la Universidad de Melbourne y la Universidad de Friburgo, que han revisado una gran cantidad de información sobre el SARS-CoV-2 recopilada en todo el mundo.

Los autores del trabajo, que se ha publicado en Archives of Disease in Childhood, han buscado las razones por la que la infección por coronavirus se manifiesta de forma diferente en niños y en adultos. Los factores señalados para explicar las diferencias en la gravedad de la enfermedad incluyen los que aumentan el riesgo de los primeros y los que actúan como elementos protectores de los segundos.

Factores que aumentan o reducen el riesgo de COVID-19 grave

Entre los factores de riesgo más habituales en los adultos que influyen en el agravamiento de esta enfermedad destacan el aumento del daño endotelial asociado a la edad, las alteraciones en la función de la coagulación, la inmunosenescencia o deterioro del sistema inmunitario a causa del envejecimiento, y la inflamación, incluidos los efectos de la infección crónica por citomegalovirus, una mayor prevalencia de comorbilidades asociadas con COVID-19 grave (como diabetes y obesidad), y niveles más bajos de vitamina D.

“Los niños tienen una respuesta inmune innata más fuerte, que constituye la primera línea de defensa contra el COVID-19”

Respecto a los factores que podrían evitar que los niños desarrollasen una forma grave de la infección las diferencias en la inmunidad innata y adaptativa desempeñan un papel relevante. Como ha dicho la Dra. Petra Zimmermann de la Universidad de Friburgo, "los niños tienen una respuesta inmune innata más fuerte, que constituye la primera línea de defensa contra el COVID-19".

Y, añade, otro importante aspecto es la inmunidad adquirida por las células inmunitarias tras sufrir infecciones leves por otros coronavirus o tras la vacunación, que conducen a una especie de memoria inmune innata. De hecho, como apunta el profesor Nigel Curtis, de la Universidad de Melbourne, haber sido inmunizado recientemente con vacunas vivas como la triple vírica contra sarampión, paperas y rubéola, podría estimular la capacidad protectora del sistema inmune. Los niños que contraen el COVID-19 con frecuencia presentan coinfecciones con otros virus, y las infecciones virales recurrentes pueden mejorar su inmunidad y su capacidad para eliminar la enfermedad.

Zimmermann también destaca que los diferentes niveles de bacterias y otros gérmenes en la microbiota de garganta, nariz, pulmones y estómago, influyen sobre la susceptibilidad al COVID-19. Las diferencias en la microbiota son otro punto a favor de los menores. “La microbiota –afirma la investigadora– desempeña un importante papel en la regulación de la inmunidad, la inflamación y las defensas contra las enfermedades”. “Los niños, añade, son más propensos a tener virus y bacterias, especialmente en la nariz, donde estos microorganismos pueden limitar la expansión del COVID-19”. En cuanto a los niveles de vitamina D –que tiene propiedades antiinflamatorias–, concluye Zimmermann, por lo general son más altos en los niños.

El endotelio y la función de coagulación difieren en niños y adultos

Los autores del estudio indican que el SARS-CoV-2 puede infectar las células endoteliales y causar vasculitis. “La activación de las vías de coagulación y la formación de microtrombos como resultado del daño endotelial, así como la angiogénesis, juegan un papel importante en la patogénesis del COVID-19 y pueden conducir a complicaciones trombóticas como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Esto también podría explicar por qué los pacientes con afecciones que afectan el endotelio, como diabetes e hipertensión, tienen un mayor riesgo de COVID-19 grave”, explican.

"Los pacientes con afecciones que afectan el endotelio, como diabetes e hipertensión, tienen un mayor riesgo de COVID-19 grave"

Sin embargo, en los niños el endotelio (tejido que recubre el interior de las venas) está menos “dañado” en comparación con los adultos, y el sistema de coagulación también es diferente, lo que les hace menos propensos a la coagulación anormal. "Es de destacar que el perfil de edad del COVID-19 grave (y el mayor riesgo en los hombres) refleja el de las enfermedades trombóticas como la trombosis venosa profunda", señalan.

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