La pandemia deja a 23 millones de niños sin vacunas básicas infantiles

La OMS alerta de que la pandemia de COVID-19 ha provocado que unos 23 millones de niños en el mundo no recibieran las dosis de las vacunas infantiles básicas en 2020, elevando así el riesgo de tétanos, difteria, sarampión o meningitis.
Escrito por: Natalia Castejón

16/07/2021

23 millones de niños sin vacunas básicas

Aproximadamente 23 millones de niños en todo el mundo no han recibido las vacunas infantiles básicas inmunitarias en 2020 como consecuencia colateral de la pandemia de COVID-19. Esta ha sido la alerta que han lanzado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, que establecen una subida en la falta de vacunas de 3,7 millones en comparación con el año 2019.

Estas son las primeras cifras oficiales que se dan a conocer y entre las que preocupa especialmente que unos 17 millones de niños no habrían recibido ni una sola dosis de ninguna vacuna en el pasado año, lo que amplia mucho más las desigualdades de acceso a las vacunas, especialmente en zonas afectadas por conflictos, lugares remotos o con acceso limitado a servicios básicos de salud.

La OMS ha alertado de que 17 millones de niños en el mundo podrían no haber recibido ni una sola de las vacunas básicas

El Dr. Tedros Adhanom, director general de la OMS ha declarado que “incluso mientras los países claman por tener en sus manos las vacunas COVID-19, hemos retrocedido en otras vacunas, dejando a los niños en riesgo de enfermedades devastadoras pero evitables como el sarampión, la poliomielitis o la meningitis”.

India y Pakistán, los países con menos tasas de vacunación

Las zonas más afectadas con la interrupción de los servicios de inmunización infantil en 2020 fueron las del Mediterráneo Oriental de la OMS, el Sudeste Asiático y parte de América Latina, concretamente la India, Pakistán, Filipinas, México y Argentina entre otros. En comparación con 2019, unos 3,5 millones más de niños en el planeta no recibieron la primera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, y nada menos que 3 millones más de niños omitieron su primera dosis contra el sarampión.

La falta de administración de las vacunas ya preocupaba antes de que el COVID-19 apareciese en nuestras vidas, y es que las tasas previas de vacunación infantil contra la difteria, tos ferina, tétanos, sarampión y poliomelitis se han estancado durante años en un porcentaje del 86%, por debajo del 95% de lo recomendado por la OMS para proteger a los niños del sarampión.

Lo que más preocupa es que por estar centrados en el COVID-19 puedan volver a resurgir enfermedades como la poliomelitis o el sarampión por la falta de vacunación

“Esta es una llamada de atención: no podemos permitir que un legado de COVID-19 sea el resurgimiento del sarampión, la poliomielitis y otras causas de muerte. Todos debemos trabajar juntos para ayudar a los países a vencer al COVID-19, garantizando un acceso global y equitativo a las vacunas y volviendo a encarrilar los programas de inmunización de rutina. De ello depende la salud y el bienestar futuros de millones de niños y sus comunidades en todo el mundo”, ha indicado el Dr. Seth Berkley, director ejecutivo de Gavi, the Vaccine Alliance.

La OMS, UNICEF y socios como Vaccine Alliance están apoyando los esfuerzos de los países que trabajan para poder fortalecer la inmunización al:

  • Restaurar servicios y campañas de vacunación, pudiendo implementar programas de inmunización de rutina durante la pandemia de COVID-19.
  • Ayudar a los profesionales sanitarios y a los líderes comunitarios a comunicarse con la población para concienciar de la importancia de las vacunas.
  • Rectificar las lagunas en la cobertura de inmunización, incluida la identificación de comunidades y personas que se han perdido en el año pasado por el COVID.
  • Asegurar que la entrega de las vacunas del COVID-19 se planifique y financie de forma independiente y que se haga al mismo tiempo que los servicios de vacunación infantil, sin dejar a estos últimos de lado.
  • Establecer planes nacionales para prevenir y responder a brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación y fortalecer los sistemas de inmunización.

La OMS pretende lograr varios objetivos fijados para 2030, como una cobertura del 90% en las vacunas esenciales, una reducción a la mitad del número de niños sin vacunar y aumentar las vacunas más nuevas en países de ingresos medios y bajos, como el neumococo o el rotavirus.

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