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Asocian la ginecomastia en niños con el uso de aceites esenciales

Productos químicos contenidos en aceites esenciales, como el de árbol de té o la lavanda, pueden interferir el normal funcionamiento de las hormonas de niños impúberes, elevando el riesgo de ginecomastia.
Escrito por: Natalia Castejón

27/03/2018

Aceites esenciales y flores medicinales

El aceite de árbol de té o lavanda se encuentra en jabones, champús o detergentes.

Los aceites esenciales están compuestos por cientos de productos químicos, algunos de los cuales podrían alterar el correcto funcionamiento de las hormonas, especialmente en niños que todavía no han pasado por la etapa de la pubertad y que con la exposición continuada a este tipo de productos pueden ver incrementado su riesgo de padecer ginecomastia.

La ginecomastia es el aumento anormal de las mamas en hombres y suele estar causado por un desorden en las hormonas. Esta alteración puede estar causada por disruptores endocrinos –químicos que se encuentran en el ambiente y que cambian las funciones de las hormonas– como los jabones, champús, detergentes, perfumes o aceites de aromaterapia que contienen árbol de té o lavanda.

Productos químicos presentes en estos aceites esenciales inhiben la producción de testosterona y aumentan los niveles de estrógenos u hormonas femeninas en los niños

En un estudio anterior publicado en The New England Journal of Medicine ya se había dado a conocer la asociación entre los aceites esenciales y problemas hormonales en niños, pero una investigación reciente que se ha dado a conocer en ENDO 2018, la convención anual de Endocrine Society, ha corroborado estos hallazgos.

Los disruptores endocrinos del árbol de té y la lavanda

Al parecer, los aceites esenciales como el de lavanda o árbol de té tienen en común cuatro productos químicos, el eucalipto, dipenteno/limoneno, 4-terpineol y el alfa-terpineol, los cuales poseen efectos estrogénicos y antiandrogénicos –inhiben la producción de testosterona–, lo que hace aumentar los niveles de estrógenos u hormonas femeninas, aumentando el riesgo de ginecomastia. Esos cuatro componentes, junto con muchos otros, fueron aplicados en pruebas in vitro a células cancerosas para ver como se modificaban los genes receptores de andrógenos y estrógenos. Los resultados fueron que todos afectaron negativamente a las hormonas.

Por este motivo, J. Tyler Ramsey, autor principal del reciente estudio, ha explicado que hay que conocer más a fondo estas consecuencias del uso habitual de estos aceites esenciales, pues estos químicos analizados también se encuentran en otros 65 aceites que se pueden comprar fácilmente sin receta y que todavía no disponen de una regulación concreta.

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