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Un compuesto de las fresas y manzanas ayuda a frenar el envejecimiento

La fisetina, un flavonoide que se encuentra en alimentos como las manzanas, las fresas o los arándanos, ha demostrado su eficacia para ayudar a retrasar el envejecimiento de las células en ratones y tejido humano.
Escrito por: Natalia Castejón

08/10/2018

Comer manzanas, arándanos o fresas podría ayudar a frenar el envejecimiento de las células ya que, según un estudio llevado a cabo por miembros de la Universidad de Minnesota y expertos de la Clínica Mayo, uno de los flavonoides que contienen estas frutas tendría un efecto beneficioso en el mantenimiento de las funciones de las células: se trata de la fisetina.

La investigación, que ha visto la luz en la revista EBioMedicine, es la segunda que realizan los autores sobre el tema y su primer trabajo, publicado en la revista Nature Medicine, también alababa las propiedades beneficiosas de la fisetina frente a la senescencia o envejecimiento de las células.

Sin embargo, en el actual han analizado 10 flavonoides diferentes mediante la citometría (CyTOF) que, gracias a la espectrometría de masas, permite observar los efectos de los fármacos en las muestras de células con envejecimiento de los ratones, y en tejido humano, y conocer la composición química y la estructura de los átomos de las moléculas.

La capacidad que tiene el sistema inmune de eliminar las células senescentes depende en un 30% de la genética y en un 70% del entorno

Para entenderlo mejor hay que saber que a medida que va pasando el tiempo el sistema inmune se va volviendo más débil, a lo que se suma que las células senescentes empiezan a perder su capacidad para dividirse, por lo que se van acumulando. Esto provoca que aumenten los niveles de inflamación –que están asociados a problemas de salud–, y de enzimas que pueden dañar los tejidos de los órganos.

Un hallazgo útil en los tratamientos contra el cáncer

Al parecer, y según cuentan en el estudio, crear unos fármacos basados en fisetina podría ayudar a frenar ese efecto en las células. Laura Niedernhofer, una de las autoras, ha explicado que esta investigación, además de estar orientada al envejecimiento por la edad, también podría ayudar a mejorar la salud de pacientes diagnosticados con cáncer que están siendo tratados con radioterapia o quimioterapia, dos técnicas que provocan senescencia celular.

Paul D. Robbins, que también ha participado en la investigación, ha declarado que se sabe que la capacidad que tiene el sistema inmune para eliminar células senescentes depende en un 30% de la genética y en un 70% del entorno, por lo que el sedentarismo o una dieta rica en grasas podrían fomentar la senescencia celular.

Aun así, los autores creen que se debe seguir estudiando esta asociación para poder determinar la dosis exacta necesaria del flavonoide para que su acción resulte eficaz en las células y tejidos dañados, además de realizar pruebas más amplias en humanos.

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