Vinculan el ayuno intermitente regular con menos complicaciones COVID

Las personas que practican el ayuno intermitente de manera regular desde hace décadas, reduciendo la ingesta de comidas al día, parecen tener menos riesgo de desarrollar complicaciones graves al contagiarse con el virus del COVID-19.
Escrito por: Natalia Castejón

08/07/2022

Ayuno ligado a menos complicaciones COVID

El ayuno intermitente sigue generando mucha controversia, hay quienes lo defienden a capa y espada y quienes creen que no es una práctica sana. Un nuevo estudio, publicado en la revista BMJ Nutrition, Prevention & Health, ha encontrado que las personas que siguen esta restricción en las comidas diarias podrían tener menos probabilidades de sufrir complicaciones con el COVID-19.

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La investigación, que ha sido realizada por miembros de la Intermountain Healthcare (EE.UU.), descubrieron que reducir el número de comidas al día de manera regular, mantenida solo bebiendo agua, tenían menos riesgo de necesitar ser hospitalizados o de morir como consecuencia de la infección por el coronavirus.

“Ya se ha demostrado que el ayuno intermitente reduce la inflamación y mejora la salud cardiovascular. En este estudio, encontramos beneficios adicionales cuando se trata de combatir una infección de COVID-19 en pacientes que han estado ayunando durante décadas”, ha explicado Benjamin Horne, investigador principal del estudio.

El ayuno intermitente podría ser un buen complemento a las vacunas

Las pruebas para llegar a estas conclusiones se hicieron en un grupo de 205 pacientes con un diagnóstico positivo de COVID-19. Del total, 73 de ellos declararon que llevaban practicando el ayuno intermitente durante unos 40 años de media al menos una vez al mes, una dieta que consiste en estar más de 12 horas sin comer al día y agrupar las ingestas en el tiempo restante.

La autofagia generada por el ayuno, que ayuda a destruir y reciclar las células dañadas, podría uno de los motivos por el que se reduce la gravedad del COVID

Este estudio se realizó entre marzo del 2020 y febrero del 2021, antes de que las vacunas estuvieran ampliamente disponibles. Los investigadores advirtieron de que el ayuno intermitente no se relacionó con un menor o mayor riesgo de contagiarse con el SARS-CoV-2, sino que estaba asociado a menos gravedad una vez que las personas daban positivo.

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Entre las hipótesis de los autores que podrían explicar los efectos del ayuno intermitente en la gravedad del COVID-19 se encuentran la reducción de la inflamación y que después de 12 a 14 horas de ayuno el organismo pasa de usar la glucosa de la sangre a las cetonas, incluyendo el ácido linoleico.

“Hay un bolsillo en la superficie del SARS-CoV-2 en el que encaja el ácido linoleico, y puede hacer que el virus sea menos capaz de adherirse a otras células”, expone Horne. “Otro beneficio potencial es que el ayuno intermitente promueve la autofagia, que es el sistema de reciclaje del cuerpo que lo ayuda a destruir y reciclar las células dañadas e infectadas”.

No obstante, estos resultados tienen la limitación de que los participantes llevaban décadas practicando este tipo de dieta, por lo que no se conoce si los efectos son los mismos en aquellos que llevan poco tiempo haciéndola. En el estudio de Intermountain, los participantes que dijeron que ayunaban regularmente lo hicieron durante un promedio de más de 40 años, porque una gran parte de esos pacientes ayunan regularmente por motivos religiosos, al pertenecer a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Utah, cuyos miembros suelen ayunar el primer domingo del mes sin comer ni beber durante dos comidas consecutivas. 

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Por ello, creen que se deben seguir realizando estudios para comprobar si el ayuno intermitente puede ser una herramienta complementaria a las vacunas y a las terapias antivirales en la lucha contra los efectos graves del COVID-19.

Actualizado: 13 de julio de 2022

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