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Brócoli, propiedades e ideas para cocinarlo
El brócoli, además de ser saludable y muy interesante a nivel nutricional, ofrece numerosas posibilidades a nivel culinario. Te contamos cómo cocinar esta verdura –receta incluida– para aprovechar mejor todos sus beneficios.

El brócoli en la cocina: recetas para sacarle partido

Actualizado: 30 de enero de 2020

Si compras el brócoli fresco, fíjate en que mantenga su color verde intenso, porque cuando comienza a amarillear es síntoma de que está empezando a degradarse. Una vez en casa lo mejor es mantenerlo en los cajones de la nevera protegido con papel film o algún tipo de táper para evitar que se quede lacio. Conviene consumirlo antes de tres o cuatro días, y lavarlo justo antes de su consumo, y no al guardarlo. También es posible encontrarlo congelado, y puede ser una buena idea tener siempre en el congelador este tipo de alimentos saludables para cuando no haya tiempo de hacer la compra.

El brócoli presenta una enorme versatilidad en la cocina: no solo se puede consumir al completo (incluido el tallo y las hojas), también da pie a un sinfín de platos de todo tipo, desde guisos o arroces, a ensaladas y cremas. Porque el brócoli queda bien tanto en platos calientes, como en platos fríos, e incluso en crudo.

Más allá de la cocción al vapor se abre un universo de saludables posibilidades. Basta con experimentar, o buscar en la maraña de internet platos que incluyan brócoli como protagonista. Su cocinado es muy rápido, lo que facilita mucho la tarea si tenemos en cuenta el ritmo vertiginoso al que vivimos. A continuación, recogemos algunas ideas para cocinar el brócoli y disfrutar al máximo de esta exquisita crucífera:

  • Cremas

    Las cremas de verduras son una opción excelente para consumir más verduras. El brócoli es un alimento idóneo para este tipo de preparaciones, tanto por su sabor, como por lo rápido de su cocinado. Combina muy bien con la mayoría de las hortalizas, por lo que podemos probar infinitas combinaciones, aunque también se puede tomar solo, para lo que basta con lavar muy bien el brócoli, cortarlo (incluido el tronco pelado), y ponerlo en una olla cubierto de agua. Podemos añadir cebolla, sal y aceite de oliva virgen. Una vez cocinado, trituramos y servimos.

  • Curris de verduras

    Una forma algo más elaborada de cocinar el brócoli es incluirlo en algún curry de verduras. Basta con hacer un sofrito con cebolla y manzana o mango, añadirle caldo de verduras o leche de coco, curry, cúrcuma y sal, y triturar. Después se añade a unas verduras cocinadas previamente en parte en una sartén, o al horno, y se deja cocinar unos minutos más para que se integren los sabores y se forme una salsa más espesa.

  • Salsas

    A modo de mayonesa o de pesto se puede utilizar el brócoli. Suelen ser preparaciones muy fáciles y rápidas de hacer, y aportan un punto muy rico a cualquier plato, ya sea vegetal, o incluso carne o pescado. Para la mayonesa de brócoli basta con cocinarlo al vapor y triturarlo después junto a un poco de aceite de oliva virgen, el zumo de un limón, medio diente de ajo y una pizca de sal. Para el pesto el proceso es similar, pero además del brócoli, el medio diente de ajo y el aceite de oliva, se añade albahaca fresca y algunos frutos secos. Queda muy bien con piñones, pero también con anacardos o almendras, que se pueden incorporar al triturar.

  • Arroces

    Cualquier plato de arroz puede quedar bien con el brócoli. Las paellas y risottos de verduras son muy fáciles de preparar y suelen gustar hasta a los paladares más selectivos. Si deseamos mantener el brócoli en su punto al dente puede cocinarse el arroz primero y añadir en el último momento de la cocción el brócoli previamente lavado y cortado. Otra idea puede ser hacer el propio arroz con brócoli. Basta con triturar finamente el brócoli en crudo y añadirlo a algún sofrito de verduras. Se puede cocinar con un poco de caldo de verduras (hasta que se consuma), o rehogado con un poco de ajo.

  • Hummus

    Quizás la forma correcta de denominarlo no sea hummus, sino paté vegetal. Basta con seguir la preparación original para el hummus (garbanzos, zumo de limón, comino, tahini, ajo, aceite de oliva y sal) y añadirle el brócoli previamente cocinado (mejor si es al vapor). Es un plato perfecto para tener a mano en la nevera. Se puede comer junto a un poco de pan integral a modo de bocadillo, junto a un poco de cebolla pochada o rúcula, por ejemplo. También mojando palitos de verduras en el propio hummus.

  • Ensaladas

    Aunque es menos habitual, el consumo de brócoli también puede hacerse en crudo. Una vez lavado y secado, se corta en trozos pequeños y se añade a ensaladas y bocadillos. Tiene un punto crujiente muy interesante. Una idea: una base de lechugas variadas, brócoli finamente picado, naranja cortada en cubos y un aderezo de limón, comino, aceite de oliva y sal. Rico y sencillo.

  • Guisos

    Un guiso de patatas tradicional gana mucho si incluimos una verdura como el brócoli. Con una buena base de sofrito (por ejemplo, tomate rallado, cebolla y puerro), podemos preparar un guiso que admita una amplia combinación de alimentos. Una propuesta podría ser patatas, brócoli y sepia; siendo el brócoli el último alimento que se incorpore a la cocción. Las especias otorgan un nivel superior a cualquier plato. La cúrcuma, la pimienta y las hierbas aromáticas son opciones fantásticas para dar a nuestros platos más color y sabor.

  • Croquetas

    Las croquetas de brócoli son un auténtico manjar. La forma de cocinado es muy similar a las de pollo o jamón: picamos la verdura finamente (por ejemplo, brócoli y puerro) y hacemos un sofrito en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen. Se añade harina, se remueve, y se va incorporando leche caliente hasta conseguir una masa que no se pegue a la sartén o cacerola. Se deja enfriar en la nevera, y al día siguiente se pasan por huevo batido y pan rallado. Después, se fríen en abundante aceite de oliva, o se congelan para otra ocasión.

Receta de brócoli con garbanzos y arroz

La combinación de legumbre, cereal y verdura ya hace por sí mismo un plato redondo. Esta propuesta recoge estos tres tipos de alimentos y promete no complicaros demasiado frente a los fogones, ya que es muy fácil de hacer. Con estas cantidades de ingredientes salen entre tres y cuatro raciones. Se puede comer en el momento, o mantener en la nevera de dos a tres días.

Orla

Brócoli con garbanzos y arroz

Ingredientes:
  • 1 brócoli pequeño o ½ grande.

  • 1 puerro.
  • 1/2 cebolla.
  • 400 gramos de garbanzos cocidos.
  • ½ vaso de arroz integral.
  • 1 vaso y medio de caldo de verduras.
  • 2 tomates tipo pera.
  • 3-4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen.
  • 2 cucharadas de pimentón dulce.
  • Sal al gusto.
Preparación:

1. Elegimos un brócoli con un tono verde intenso. Lo lavamos, lo secamos y separamos del tallo las flores. Las picamos finamente junto al puerro (previamente lavado y sin las zonas verdes más duras) y la cebolla. Lo cocinamos todo en una sartén amplia con tres o cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen.

2. Cuando la verdura lleve unos minutos cocinándose, añadimos los dos tomates tipo pera rallados y dejamos que se cocinen alrededor de 15 minutos. Después añadimos el arroz integral, mezclamos y mantenemos a fuego medio unos minutos.

3. Por último, añadimos el caldo de verduras junto a la sal y el pimentón, mezclamos, y dejamos que se cocine el arroz. Cuando esté ya la mayor parte del caldo consumido, se añaden los garbanzos. Se remueve y se deja en el fuego hasta que el caldo se consuma. ¡Listo!

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