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Asocian dormir muchas horas a mayor riesgo cardiovascular y de muerte

Dormir más de ocho horas, especialmente más de 10 –incluyendo el sueño nocturno y las siestas diurnas–, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de muerte en los adultos.
Escrito por: Eva Salabert

12/12/2018

Mujer en la cama durmiendo muchas horas

Los adultos deberían dormir entre seis y ocho horas diarias para mantener una buena salud, según una nueva investigación publicada en European Heart Journal, que revela que una cantidad de sueño superior o inferior –incluyendo tanto el descanso nocturno, como las siestas durante el día– aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o incluso de morir.

Los investigadores, dirigidos por Chuangshi Wang, estudiante de doctorado en la McMaster and Peking Union Medical College, examinaron a 116.632 adultos, con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años, y que procedían de 21 países con niveles de ingresos diferentes, de siete zonas geográficas (América del Norte, América del Sur, Asia meridional, Asia sudoriental, África, China, Europa y Oriente Medio), que participaban en el estudio 'Epidemiología Rural Urbana Prospectiva (PURE), que se inició en 2003.

El exceso de sueño perjudica la salud

Los resultados mostraron que en comparación con las personas que dormían el tiempo recomendado (entre seis y ocho horas al día), las que lo hacían entre ocho y nueve horas diarias tenían un 5% más riesgo de sufrir problemas de corazón o en las arterias del cerebro; si el sueño se prolongaba entre nueve y 10 horas el riesgo aumentaba al 17%, y alcanzaba un 41% en aquellos que dormían más de 10 horas al día. Dormir un total de seis o menos horas se relacionó con un incremento del 9% en el riesgo cardiovascular, pero este dato no fue estadísticamente significativo.

Dormir 10 o más horas diarias –incluyendo la siesta– aumenta un 41% el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular

La media de seguimiento fue de alrededor de ocho años, y en ese tiempo 4.381 personas murieron y 4.365 sufrieron un problema cardiovascular grave como un infarto o un ictus. Los científicos ajustaron los resultados teniendo en cuenta otros posibles factores de riesgo como el sexo, la edad, los antecedentes familiares de patología cardiovascular, el consumo de alcohol o tabaco, la educación, los niveles de presión arterial, si residían en una zona rural o urbana, o si padecían otras enfermedades como diabetes, EPOC o depresión.

Las siestas diurnas se asociaron con un mayor riesgo de muerte o de desarrollar problemas cardiovasculares en aquellos que dormían lo suficiente, o demasiadas horas, durante la noche, mientras que en el caso de los que dormían menos de seis horas por noche, echar la siesta pareció compensar la escasez de sueño nocturno y reducir esos riesgos, ha explicado Wang.

Limitaciones del estudio

El estudio presenta limitaciones, ya que sus autores estimaron la cantidad de sueño nocturno basándose en el tiempo transcurrido desde que los participantes se acostaban hasta que se levantaban, y asumieron que la duración del descanso nocturno y de las siestas diurnas permaneció inalterable durante el periodo de seguimiento. Además, tampoco registraron información sobre posibles trastornos del sueño de estos individuos, como insomnio o apnea, que pueden tener un gran impacto sobre la calidad del sueño y afectar a la salud.

Aun así, el profesor Salim Yusuf, investigador principal del estudio PURE, ha recomendado que la población general se asegure de dormir entre seis y ocho horas diarias, y que aquellos que duerman mucho habitualmente –lo que significa más de nueve horas al día– acudan a su médico a realizarse un chequeo para comprobar su salud general. El experto ha añadido que los profesionales sanitarios deberían incluir preguntas sobre la duración del sueño y de las siestas diurnas en las historias clínicas de sus pacientes, que ayuden a identificar a los individuos con un mayor riesgo de sufrir problemas en el aparato circulatorio y el corazón.

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