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Un compuesto del brócoli frena el crecimiento del cáncer en ratones

Un compuesto presente en las verduras crucíferas –como el brócoli, la kale o la colifor, entre otras– inhibe un gen implicado en el desarrollo de varios tipos de cáncer, y suprime el crecimiento del tumor en ratones.
Escrito por: Eva Salabert

20/05/2019

Un compuesto del brócoli frena el crecimiento del cáncer

Desde hace tiempo, diversos estudios han asociado las verduras crucíferas como el brócoli con una reducción del riesgo de sufrir diversos problemas de salud, desde trastornos intestinales a enfermedades como la aterosclerosis, la diabetes, la leucemia o el cáncer de mama. Ahora, un nuevo estudio ha comprobado que una molécula presente en esta familia de verduras –entre las que se encuentran también las coles de Bruselas, la coliflor o la kale– es capaz de inactivar el gen WWP1, que desempeña un importante papel en el desarrollo de diversos tipos de cáncer.

Los autores de la investigación, que se ha publicado en Science, se centraron en otro gen denominado PTEN porque se sabe que en muchos tipos de cáncer se encuentra alterado o silenciado, o ha sido eliminado, por lo que muchos científicos piensan que si se recuperan sus niveles normales de actividad sería posible frenar la enfermedad.

Al administrar indol-3-carbinol (I3C) –un compuesto de las crucíferas– a modelos animales de cáncer se inactivaba el gen que promueve esta enfermedad y se frenaba el desarrollo de tumores

Realizaron diversos experimentos en ratones y células humanas propensas al cáncer y esto les permitió identificar los compuestos y moléculas que regulan su función y activación y comprobaron que el gen WWP1 puede anular las propiedades beneficiosas de PTEN, pero que al administrar indol-3-carbinol (I3C) –un compuesto natural presente en el brócoli y otras crucíferas– a modelos animales de cáncer (ratones) se inactivaba WWP1 y se recuperaba la capacidad de PTEN para frenar el desarrollo de los tumores.

Una nueva vía para mejorar el tratamiento del cáncer

Sin embargo, esto no significa que el consumo de estos vegetales pueda prevenir el cáncer, y como ha advertido el autor principal del trabajo, Yu-Ru Lee, del Instituto de Investigación del Cáncer en el Centro Médico Beth Israel Deaconess (Estados Unidos), para obtener sus beneficios anticáncer sería necesario comer casi tres kilos de estas verduras a diario, y sin cocinarlas, mientras que las recomendaciones de consumo de estos alimentos son unos 30 gramos al día, y una ingesta excesiva podría ser contraproducente.

Por ello, los investigadores buscan ahora nuevas vías para aprovechar sus hallazgos, y tienen previsto analizar la función de WWP1, con el objetivo de desarrollar inhibidores más potentes de este gen y que se puedan emplear en la práctica clínica para mejorar el tratamiento del cáncer ya que, como ha explicado Pier Paolo Pandolfi –que ha liderado la investigación–, la inactivación genética o farmacológica de WWP1 con terapia CRISPR o I3C podría restaurar la función de PTEN y potenciar su capacidad para suprimir tumores.

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